CAPÍTULO XXXXIV

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La princesa ardía en fiebre, gran parte de su cuerpo estaba quemado y su pierna estaba rota, los maestres no entendían que había sucedido, si la joven no había salido del castillo y la última vez que lo hizo no estaba ni de cerca así de herida.

Llevaba ya un embarazo de dos meses, Daemon no se había enterado aún pero los maestres sabían que si ella perdía a ese niño o, mucho peor, si perdía la vida sus cabezas rodarian apenas él llegase a Dragonstone.

Baela alzó a la pequeña niña que lloraba y le cantó en alto valyrio como lo hacia su madre, si quería seguir teniendo a Naerya de su lado no podía dejar a la pequeña llorar ni un segundo. La joven había intentado mandar un cuervo a Winterfell (a los dos días en que ella seguía así) para poder informarle a su padre pero no llegó a hacerlo ya que él había llegado en ese momento.

—¿Por qué tienes a Aerea? —esa no era la pregunta que quería hacer.

—Naerya no se encuentra bien, estaba por mandarte un...—

Ni siquiera la había dejado terminar aquella frase, ignoró a cualquier persona que se le puso en el camino y corrió donde la princesa. Ella estaba recostada en cama delirando de la fiebre, sir Arryk estaba dentro de los aposentos para asegurarse que nadie hiciera algo contra ella pero cuando el príncipe entró se retiró. Baela fue detrás de él con la niña aún en brazos.

—Deberías ver a Rhaenyra antes, yo estaré con ella hasta que vuelvas. —

—¿Qué le pasó? —ignoró totalmente lo que le había dicho.

—Simplemente apareció un día con fiebre y quemaduras, nadie sabe que pasó ni siquiera sir Arryk que está siempre cerca de ella. —dejó a Aerea en la cuna.— Pero yo creo que tiene que ver con la obsesión que tiene con la magia. —casi susurró a su lado.

—Dime más. —ni la miró, estaba demasiado afligido por su esposa.

—Supongo que sabes lo de mi abuela. —mencionó con pesar y enojo, igual que su abuelo estaba furiosa de que la hayan mandado a ella y no que Rhaenyra haya ido, o Jace ya que aún seguía pegado a Helaena al menos que sirva de algo y hayan ido en Dreamfyre.— Desde ese día ella está así, y dicen que vieron a Cannibal dar vueltas por el lugar. —

—¿Por qué no se me avisó que creo un vínculo con el dragón?—

—Según ella no lo hizo. —aún susurraba.— Pero yo creo que sí lo logró, pero no quiere que Rhaenyra lo sepa. —suspiró.— Padre, yo no debería ser quien te lo diga pero Naerya está en cinta. —

—¿Qué? —miró a su hija incrédulo.

—Lo que escuchaste, está esperando un hijo tuyo. —le venía bien ir probando como su padre reaccionaba a eso.

Él tardó un largo rato en reaccionar y cuando lo hizo pasó su mano por sobre la ropa de su esposa para notar su vientre levemente elevado.

—Le di un té de luna. —había susurrado.

—No creo que lo haya tomado. —mencionó Baela.

Daemon sonrió un poco y luego volvió la vista a la princesa, no se despegó de ella hasta que la fiebre cesó, no importó que fueran días.

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