CAPÍTULO LII

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Addam Velaryon estaba en uno de los cuartos de invitados con guardias que se aseguraban que no saliera de ahí, por otro lado Daemon estaba en los viejos aposentos de Naerya y también tenía guardias afuera, sólo que eran muchos más, sin contar que, evidentemente, había sido desarmado de Darksister.

—El rey Aegon II, la princesa Naerya y el príncipe Maegor. —anunció uno de los guardias cuándo abrieron la puerta.

Daemon estaba inspeccionando el cuarto hasta que escuchó eso, su mirada buscó a su hijo con ilusión, el joven rey lo tenía en brazos.

—Confío en parte en ti porque cuidaste a Naerya y Aerea, pero te estaré vigilando. —mencionó dándole con cuidado al niño.— Estaré en el pasillo por si pasa algo. —le habló a su hermana antes de salir del cuarto.

—Maegor. —susurró su nombre mientras lo acunaba, él niño sonrió cuándo sintió a su padre.

—Tiene poco menos que una luna pero se ve como si tuviera tres de ellas. —mencionó la princesa que se acercaba a él, tenía vendado  desde el hombro hasta la muñeca, con una tela desde el antebrazo que pasaba por el cuello que mantenía el brazo quieto y doblado.

—Mi pequeño niño. —sonrió con sinceridad.

—¿Eso es...? —se acercó a un morral que había dejado en la cama, se podía ver parte de lo que parecía un huevo de dragón.

—Esperaba que las cosas salieran bien y poder darle uno a él también. —la joven se sentó en la cama y él lo hizo también.— ¿Estás muy lastimada? —recién le había prestado atención a como se veía.

—No es nada, mi hombro no tolera muchas cosas desde la primera vez que me lastimé, más que heridas es simplemente que se desacomodaron algunas partes.—sonrió un poco.— Pero no vine a hablar de Maegor o de mí, sabes lo que quiero saber. —

—Baela me lo dijo, lo que planeaban y no estoy de acuerdo. —la miró a lo ojos.— No es mi lugar, ni el de tu hermano, tú deberías sentarte en el Trono de Hierro, sin Rhaenyra tu eres la hija mayor de Viserys I...—

—Por linea de sucesión debería ser Aegon, luego estaría Aemond, después Daeron, soy una mujer, Daemon, sabes que el orden no me deja a mi en primer lugar. Rhaenyra había sido nombrada por Viserys, yo no, y aún así lograste ver que no era bien aceptada. —

—¿Quién se opondrá? Ninguno de tus hermanos lo hará, yo no lo haré, no permitiré que nadie más haga algún tipo de reclamo. —

—¿Baela qué opina? —

—No es su primera opción pero está de acuerdo mientras aceptes que ella sea nombrada la legítima Heredera de Driftmark. —

—Tú serías una mejor opción, o Aemond, yo... yo no. —

—Estas casada con ambos, de alguna manera eso nos vuelve reyes consortes así qué no veo mucha diferencia, hasta podrías aprovechar y casarte con Aegon. —parecía hasta divertido por lo que decía.

—Daemon...—

—Sé que lo harás bien, sólo te aceptaré a ti como mi reina, a nadie más. —

Naerya no estaba segura de eso, aún le costaba salir de sus aposentos sin sentir pánico, no sabía nada sobre reinar, ni siquiera se había hecho a la idea de que si Daemon hubiera aceptado ella sería reina consorte.

Naerya no estaba segura de eso, aún le costaba salir de sus aposentos sin sentir pánico, no sabía nada sobre reinar, ni siquiera se había hecho a la idea de que si Daemon hubiera aceptado ella sería reina consorte

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