—Suéltala imbécil —gritan detrás del sujeto que me tiene apresada. Un alivio momentáneo se apodera de mí. La opresión de mi cuerpo desaparece y es sustituida por unos brazos cálidos que me envuelven. Oigo la voz familiar de una mujer que susurra en mi oído que todo irá bien, que todo ha pasado. En mi aturdimiento, separo los párpados para ver quién me habla.
—Clara. —Logro decir entre sollozos. Su cara es una máscara de preocupación, sus ojos se encuentran cristalizados.
—Tranquila, Tranquila —murmura con voz ronca una y otra vez—. Pronto estaremos en casa.—Asiento de forma mecánica.
Levanto el rostro en busca del hombre que quiso hacerme daño, miro alrededor y lo veo en el suelo siendo golpeado por otro encima de él. De un momento a otro, el que quiso violarme queda inconsciente en el piso y es levantado por otros dos quienes parecen ser los guardias de seguridad del lugar.
—Nosotros nos encargaremos. —Le escucho dirigirse al que lo ha dejado en ese estado, asiente y se gira hacia a mí.
Es él, pero, ¿qué hace aquí?
—Edward. —Mi voz tiembla un poco cuando hablo.
—Yo le llamé —dice Clara al notar la confusión en mi rostro.
—¿Estás bien? —pregunta al llegar junto a mí.
—Sí —respondo un poco más calmada con la situación. Un suspiro de alivio brota de sus labios.
—Él nos llevará a casa —habla mi mejor amiga a mi lado al ver que me encuentro más tranquila. Yo asiento conforme.
—Gracias —musito sin vacilar, a pesar que sigo un poco borracha.
El transcurso a casa lo hacemos en un denso silencio, de vez en cuando nuestras miradas se encuentran frente al espejo de delante. Dejamos a Clara en su casa asegurándole que estoy bien y que si pasa cualquier cosa, la llamaré.
El auto se detiene una vez más, siento cómo unos brazos me alzan, me quedé dormida en él sin darme cuenta. Despierto al sentir cómo me mueven. Edward camina conmigo en brazos hasta mi habitación.
—Gracias por salvarme —agradezco una vez más, hablo en su oído mientras sube las escaleras. Me separo un poco para poder ver su rostro, una pequeña sonrisa se vislumbra en él.
Soy depositada en mi cama, sus manos se deslizan por mis tobillos para retirar los zapatos.
Mis párpados pesan por el sueño, poco a poco se cierran. La presión de sus labios en mi frente me estremece.
—No te vayas —susurro nublada por el sueño. Agarro su mano, ejerzo un poco de fuerza para que se detenga—. Por favor, quédate conmigo esta noche.
—No creo que sea buena idea. —Sé que no es buena idea, pero lo necesito, no quiero estar sola.
—Por favor —insisto
—Está bien. —Se quita sus zapatos para introducirse en la cama.
Giro y quedo recostada en su pecho con mi mano descansando en su estómago. Su cuerpo se tensa, mas coloca su palma en mi cintura, me aprieta contra él.
—Duerme, Tereza, mañana será otro día. —Sus palabras me tranquilizan.
—Edward —le llamo pasados unos minutos. Todo está en calma, el sonido de nuestras respiraciones es lo único que se escucha en la habitación.
—¿Mhm? —Escucho en la lejanía.
—Sé mi amante —pido antes de caer rendida en los brazos de Morfeo.
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Volver a amar "Segundas Oportunidades 1"
Chick-LitPrimera entrega de la bilogía "Segundas oportunidades" Una exitosa empresaria, se enfrenta al pasado cuando revive sentimientos que nunca pensó volver a tener. Tereza Roberts quedó viuda muy joven, haciéndose cargo desde entonces de una cadena de...
