Exactamente cinco minutos después llegó, tocó a la bocina y me miró con esa mirada sexy que sólo él conoce. Abrí la puerta y entré. Cualquiera que hubiera pasado por allí habría jurado que era una prostituta por la forma en que había llegado en su coche. Entré, le di un beso en la mejilla y le puse la mano en el muslo.
Victorio: Siempre provocativa, no lo es Mariana.
Lali: Vámonos de aquí, Alessandro.
Nuestra mejor suerte fue que vivía solo y su piso estaba enfrente del ascensor. Cuando salimos -besándonos- buscó las llaves en el bolsillo de su pantalón, mientras yo le abría los botones de la camisa y le besaba el cuello. Cuando consiguió abrir la puerta, entramos y la cerré con el pie. Se quitó la camisa, me puso en su regazo y yo con las piernas alrededor de su cintura y nos fuimos a la cama. Cuando me tiró en la cama, se llevó las manos al cinturón de su pantalón y lo abrió. Lo único malo de que fuera mi amante era que no podía pegarme, cosa que me encantaba, porque si no mi novio se enteraría. Vi que me estaba tomando el pelo, y cuanto más lo hacía, más cachonda me ponía. Me mordí el labio y fue entonces cuando se acercó a mí.
Victorio - Dios mío, cielo - Cayó sudoroso a mi lado y tiró de mí para que me tumbara sobre su pecho desnudo - ¿Cómo consigues ser perfecta en todos los sentidos, Lalita?
Lali - ¿Y cómo consigues ser mejor cada día? - Giré la cara para mirarle y sonreí.
Victorio: Espera - pasó la mano por la marca del chupetón que Peter había dejado allí unos días antes - Yo no he hecho eso....
Lali: Ah... Emm...
Victorio - ¿Fue Maxi?
Lali: Sí - respondí prontamente.
Victorio: ¿Se está haciendo un hombre? Nunca te ví con ninguna marca.
Lali: Basta, si no fuera un hombre no estaría con él.
Victorio: Y si fuera bueno en la cama, no estarías conmigo.
Lali: Buen punto. - Me llevé la mano al cuello. No quería recordar lo que le había pasado a Peter.
Victorio: ¿Estás bien, Lali?
Lali: Sí, todo está bien.¿Por qué?
Victorio: Parece que algo te molesta.
Lali: No es nada. ¿Y Candela?
Victorio: No sé nada de ella. Hace siglos que no me llama.
Lali: Creo que te ha abandonado para siempre, porque sabe que sólo eres mío.
Victorio: ¿Qué? - Se rió - Repítelo.
Lali: ¿Que repita qué? La parte de que solo eres mío? - Él asintió y yo me senté, rodeando su cintura con mis piernas - Solo eres mío - dije, pasando ligeramente mis uñas por su pecho, burlándome de él.
Victorio: Dilo otra vez, que no te he oído.
Lali: solo eres mío - dije más alto, aún burlándome de él
Victorio: Sabes que vas a sufrir - se puso encima de mí - por eso haces estas cosas - me dio un beso, me besó la barbilla y se me echó encima.
Lali: Alesandro, no te atrevas.
Victorio: Es demasiado tarde, Lalita - Me miró a los ojos y sonrió.
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Lali: ¿Dónde pusiste mis bragas, Vico?
Victorio: En el último cajón de la derecha.
Lali: Menos mal que tuve la gran idea de traerme las bragas, ¿no?
Victorio: Por supuesto. Es aún mejor cuando quiero traer a alguna mujer que decide hurgar en mis cosas.
Lali: Oh, dale, Vico. Sólo Candela rebusca tus cosas. Y ella sabe muy bien que nos quedamos. Voy a darme una ducha. ¿Vienes?
Victorio: Creo que no.
Lali: Vale - fui hacia el baño - Oye, ¿podemos parar en la farmacia antes de irnos a casa?
Vico: Claro. ¿Qué vas a comprar?
Lali: Qué curioso. Voy a tomar mi anticonceptivo.
Victorio: ¿Pero no usas condón con Maxi?
Lali: Con él sí. Con vos no - le guiñé un ojo y me metí en el baño - Me encantaría quedar embarazada de mi amante. No te imaginas - grité desde el baño.
Victorio: Me lo imagino. ¿Quieres algo de comer?
Lali: Comeremos en casa. Creo que estaremos en casa para la cena.
Victorio: ¿Cuál es tu excusa hoy?
Lali: Cuando fui a buscar a Nano, él ya se había ido, así que ya me iba, fui a la heladería a comprar un helado, me topé contigo, charlamos un rato y luego me trajiste a casa.
Victorio: Vaya Mariana, pero si te has tomado un helado, ¿por qué comes tanto? - Imitó a mi madre.
Lali: Cállate - me reí.
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Mi ADN
Fanfiction(...) Y lo único que nos separaba era el maldito ADN. Por mucho que lo quisiéramos, nuestro ADN era más fuerte que nosotros (...). Peter (...) Habíamos nacido en la familia equivocada. Pero estaba absolutamente convencido de que estábamos hechos el...
