Capítulo 58

62 4 1
                                        


Peter: ¿Me prometes que no me ignorarás como siempre lo haces? -Rompí el silencio.

Ella se quedó en silencio y luego se volvió hacia mí. Pasó su mano por mi cara y sonrió, dándome un pequeño beso.

Lali: Yo t...

Gime: MARIANA, PETER, YA LLEGAMOS - Miré a Lali y ella me miró. Estábamos perdidos.

Lali: Ma... hola mamá. Sí... me estoy... eh... cambiando. NO, me voy a duchar. No subas ahora. - Hizo una señal para que me callara.

Gime: ¿Y tu hermano?

Lali: Él... ¿Y yo qué sé? Debe estar en su habitación.

Gime: Por favor llámalo. Necesito hablar con él.

Lali: Em... Ok - me miró y no tenía idea de lo que iba a hacer - ¿Qué hago? - susurró.

Peter: ¿Y yo qué sé? Estamos los dos juntos en esto.

Lali: Gracias – sonrió irónicamente – Lo llamaré – Gritó hacía nuestra madre – Veré si salió del cuarto, y tú corre al dormitorio, luego yo voy para allá y después vemos qué hacemos, pero cámbiate.

Eso fue una locura. Lali se envolvió en una toalla y se dirigió a las escaleras. Cuando vio que ella no estaba, me dijo que me fuera y corrí a mi habitación. Me puse el primer par de ropa interior, short y blusa que vi en mi cuerpo y esperé a que Lali viniera a mi habitación. Poco después llamó a la puerta y la miré.

Lali: Tu madre te está llamando.

Peter: Nuestra madre – corregí.

Lali: Para mí – se encogió de hombros, me dio un beso intenso y le respondí y luego se fue, dándose la vuelta y yendo a su habitación, meneando las caderas.

Peter: Basta – dije en voz baja.

Lali: ¿Te molesta? - rió, moviendo aún más las caderas.

Peter: MAMÁ, ¿POR QUÉ ADOPTASTE A LALI? -Me reí.

Lali: El adoptado aquí eres tú, idiota.

Gime: Ninguno de los dos es adoptado. Callense la boca. Ustedes parecen dos niños.

Lali: Me voy a duchar, adiós – entró a la habitación y cerró la puerta con fuerza.

¡Qué día!

Peter Hable, señora Gimena.

Gime: Tu abuela está nuevamente en el hospital, ¿cuidarás de Manu?

Peter: Claro, no hay problema. Sabes que siempre puedes contar conmigo.

Gime: No quiero volver a oír hablar de dulces ¿de acuerdo?

Peter: Prometo que no te haré pasar por eso otra vez.

Gime: Eso espero. ¿Y por qué estás sudado?

Peter: Estaba corriendo, acabo de llegar.

Gime: Oh, sí. Sé sensato, hijo mío.

Peter: Por supuesto. Voy a subir, darme una ducha y después voy a salir con Rochi.

Gime: ¿Y cómo está ella? Ha pasado tanto tiempo desde que la vi.

Peter: Ella está bien. Menos mal que no fue al hospital este mes.

Gime: Ella tenía que encontrar una manera de hacerlo.

Peter: Ya te dije que teníamos que buscar un heredero, pero ella no lo quiere – hice pucheros.

Gime: Tienes una heredera de cuatro años a tu disposición.

Peter: Pero ella no es mi hija. Y quiero uno antes de morir.

Gime: Cualquiera que lo vea piensa que vas a morir mañana, Peter.

Peter: Gira tu boca hacia allá. ¿Pero qué pasa si me despierto muerto mañana?

Lali: No puedes despertar muerto, idiota. Porque si estás muerto, no despertarás - apareció en la cocina, secándose el pelo con una toalla.

Gime: Tu hermana es inteligente. No conocía ese lado de ella.

Lali: Qué gracioso, señora Gimena – sonrió sin hacerle gracia.

Gime: Estás estresada.

Manuela: Pela, Nena, ven a ver dibujos animados conmigo – gritó desde la sala.

Peter: Me voy – me giré, dirigiéndome a la sala de estar.

Lali: Voy a poner la toalla ahí y enseguida voy, mi amor – le mandó un beso.

Gime: Has cambiado, Lali – escuché su comentario.

Peter: Muchísimo – grité, ya sentado en el sofá.

Lali: ¡Cállate! – rió.

Poco después, apareció en la habitación con el pelo suelto y mojado. Manuela se levantó y se sentó a mi lado. Me sentí un poco incómodo, pero hasta que vi que su mano subía cada segundo. Y cuando me di cuenta, estábamos tomados de la mano y nuestros dedos estaban entrelazados.

Mi ADN Donde viven las historias. Descúbrelo ahora