Capítulo 51

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PETER

Después del incidente, todo iba de maravilla. Lali se mantuvo ignorante y cerrada, pero en cambio pasaba un tiempo indefinido con Manuela cuando podía. Lo cual la hizo súper feliz y la deleitó. Desde el momento en que empezó a "tener" dos hermanos, el amor de Manu se había multiplicado. Le encantaba pasar tiempo conmigo, tanto como le encantaba pasar tiempo con Lali. Pero, sobre todo, me encantaba cuando los tres tocábamos juntos. O con ella. Nuestra madre había guardado silencio sobre el tema de las drogas, pero aún así nos trataba con un poco de indiferencia de vez en cuando.
Cuando Lali tuvo una serie de peleas con Máximo, que sin duda se escucharon hasta en Europa, Rochi y yo estábamos mejor que nunca. Lali se mostró nerviosa la mayor parte del tiempo y no quería hablar con nadie, alegando que era por la obra, que se estrenaría en menos de tres meses. Pero era difícil creerle. Ya tuvimos un diálogo aceptable, sin peleas ni discusiones.
Ni Gás ni Cande se habían tragado el cuento de la droga, y sobre todo Gás, todavía sospechaba del cambio que había tenido Lali de repente. Dijo que la gente no cambia de la noche a la mañana, especialmente Lali que era "una serpiente, venenosa, traidora y perra". Gas logró hacer sentir mal a todos sin siquiera abrir la boca. Cada vez que veía a Lali tenía ganas de matarla, y creo que solo con su mirada logró hacerlo, poco a poco. Estaba tan enamorado de ella que lo cegó. ¡Pobre Gastón!

Lali: Estoy nerviosa, muy nerviosa – se tiró en el sofá.

Peter: Simplemente no te desquites conmigo – Me reí, y ella me miró seria – Ok, ¿qué pasó?

Lali: Máximo me persigue, me estoy poniendo nerviosa.

Peter: ¿Qué quieres decir con acosarte?

Lali: Él siempre está detrás de mí. Llamándome para saber si comí, si fui al baño, cómo me desperté. Esto molesta.

Peter: Ah - Miré la televisión, cambiando de canal - Le gustas y quiere lo mejor para ti.

Lali: Pero realmente me molesta. Ha sido así desde que me diste ese maldito anillo – puso los ojos en blanco quitándose el anillo de su dedo.

Peter: ¿Por qué lo aceptaste si no quieres estar con él? - Repetí la pregunta que le había hecho semanas antes.

Lali: Ya dije Peter, ¿y si le pides matrimonio a Rócio y te dice que no en la cara, y si te dice que está enamorada de otra persona? - Ella me miró.

Peter: ¿Qué? - pregunté sin entender lo que había dicho.

Lali: ¿Qué harías si te dijera que no?

Peter: No, Mariana. ¿Qué dijiste al final?

Lali: Eso  – Dijo, como si fuera obvio.

Peter: No, dijiste que estás enamorada de otra persona.

Lali: No, claro que no – Se rió nerviosamente – Yo no dije eso.

Peter: Si, lo dijiste, Lali – Me reí de su nerviosismo.

Lali: ¿Yo? Por Dios – se levantó – yo… me voy a dormir, buenas noches – salió corriendo de la habitación.

Peter: ¿Enamorada? - Miré al suelo y vi su anillo tirado allí - Inteligente - puse los ojos en blanco, recogiendo el anillo.

Lo miré un poco. Era tan pequeño. Ideal para Lali. Apagué la televisión, la luz y salí de la habitación. Lali y su costumbre de llegar tarde a casa todos los días. Cuando llegué frente a su habitación, escuché su voz y no parecía estar sola.

Lali: No me toques – dijo luciendo llorosa – Todo este tiempo te quise y a ti… simplemente me ignoraste – Entré a la habitación y ella se giró hacia mí. Tenía el libro de guiones en la mano y entonces comprendí con quién estaba hablando.

Peter: Perdón por molestarte.

Lali: No hay problema. ¿Qué es lo qué quieres?

Peter: Ah, sí. Lo olvidaste en la sala. - Le tendí el anillo.

Lali: Ah si – puso los ojos en blanco, tomándolo y poniéndolo en su dedo.

Peter: Buenas noches.

Lali: ¿Tienes sueño? - Preguntó, antes de que me fuera.

Peter: En realidad no, ¿por qué?

Lali: ¿Puedes ayudarme? Tengo un pequeño problema con las líneas.

Peter: Yo ayudo, por supuesto. No hay problema – Sonreí, ella me entregó el guión que tenía en sus manos y me senté en su cama.

Lali: Empieza por aquí – Se agachó para mostrarme dónde estaba, colocando sus pechos en mi cara.

Miré ese escote y me mordí el labio. Sentí una enorme necesidad de agarrarla y besarla allí mismo. Pero no pude pensar más en eso. Finalmente, la consideré mi hermana. Y ella me consideraba su hermano.

Lali: ¿Peter? - Dijo sacándome del trance.

Peter: Lo siento, ¿dónde está de nuevo?

Lali: Toma – Me mostró y se puso erecta – Puedes empezar.

Peter: Ok - respiré hondo - Johanna, creo que tenemos que hablar.

Lali: No Fernando, no lo necesitamos.

Peter: ¿Por qué nunca dijiste que estabas enamorada de mí?

Lali: ¿Y era necesario?

Peter: Por supuesto que sí. ¿Sabías de mis sentimientos?

Lali: Yo… se me olvidó – se rió, yendo hacia el sillón que tenía en su habitación, donde estaba su bolso – Tengo otro aquí. Siempre pierdo el mío - lo recogió y lo abrió en la página - ¿Puedes repertirlo, por favor?

Peter: Está bien. ¿Sabías de mis sentimientos?

Lali: Siempre supe que nunca estuviste enamorado de mí, Fernando. Por Dios. - Dejó el guión.

Peter: No lo sabes.

Lali: Entonces demuestra que estabas enamorado de mí.

Peter: No lo estaba – La miré –, estoy completamente enamorado de ti – nos miramos, en silencio. Nos quedamos así un rato, hasta que ella rompió el silencio.

Lali: Gracias. A partir de ahora ya sé cómo son las líneas. Miré el guión y vi: [Fernando besa a Johanna].

Peter: Aún falta. – Tiré el libro sobre la cama y me acerqué a ella, tirándola de la cintura.

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