Capítulo 62

100 8 1
                                        


Peter:¿Qué te pasa? - Dijo tomando mi brazo.

Lali: No me toques – Dije tirando igual.

Peter: No te entiendo. Primero me “utilizas” –hacía comillas con los dedos– y ahora es toda grosera como si nada hubiera pasado. ¿Qué pasó, Mariana?

Lali: ¿Quieres saber cuál es mi problema? Te lo diré. Mi problema es tenerte tan cerca y no poder tocarte, es querer estar contigo las 24 horas del día y no poder, es querer ser tuya cada segundo, y simplemente NO PODER. Ese es mi problema.

Peter: ¿Qué?

Lo miré y entonces me di cuenta de lo que había dicho. ¡MIERDA!

Pedro: ¿Qué dijiste?

Lali: ¿Yo? Nada.

Peter: ¿Quieres tenerme?

Lali: Yo no dije eso.
Peter: Lo djiste y no estoy loco.

Lali: Por supuesto que no, Peter. Dije que...que...

Peter: Quieres ser mía.

Lali: Yo no dije que...

No me dejó terminar la frase. Me tiró de la cintura y lo único que vi fueron sus ojos clavados en los míos marrones. Solo con su roce me sentí sin aliento y mis piernas empezando a debilitarse, que sin duda, si soplaba viento, me caería. Selló nuestros labios y luego tiró de mi labio inferior. Ese era su poder sobre mí. Él ponía un dedo sobre mi cuerpo y yo ya estaba completamente entregada a él.

Peter:¿Quieres ser mía de nuevo? - me susurró al oído y luego me mordió el lóbulo de la oreja.

Lali: Sí – dije con la voz débil.

Nico: ¿Mariana? -Tocó a la puerta- ¿Está Juan contigo?

Él me soltó y se dirigió hacia la puerta.

Nico: La cena está lista – dije al abrir la puerta.

Lali: Vamos a bajar ahora. Peter me está ayudando con la obra. Gracias por hacérmelo saber.

Nico: Cierto. No tardes mucho - se giró y cerró la puerta.

Peter: Qué lástima que no pueda ser hoy, gatita – Dijo acariciandome de la mejilla y dandome un largo beso y salió de la habitación.

A veces me trataba como si no fuera su hermana. Por supuesto, a mí tampoco me importaba.

Nico: Es bueno saber que se llevan bien ahora.

Lali: No nos llevamos bien.

Peter: Es pura profesionalidad.

Lali: Sí – Me reí, mirando hacia abajo.

Nico: ¿Qué es tan gracioso?

Lali: Nada. Es que Peter habló de una manera divertida.

Gime: Toma – me pasó una bandeja y la tomé – Mariana… – Dijo acercándose a mí y miró mi mano – ¿Dónde está tu anillo de bodas y tu anillo de compromiso?

Lali: Ah... - miré mi mano... Maxi y yo rompimos.

Gime: ¿Qué quieres decir, hija mía? Y no dices nada. ¿Cuando fue eso?

Lali: Fue ayer por la mañana. Pero no quiero hablar de ello – me mordí el labio.

Gime: Pero Dios mío, ¿estás bien? ¿Cómo terminaron?

Peter: Creo que ella todavía está triste por el hecho de que rompieron, mamá. Ella necesita algo de tiempo.

Gime: Lo sé, hijo mío. -Pero debes estar muy triste, hija mía –Me abrazó.

Lali: No mamá, estoy bien, en serio.

Gime: Ya lo superarás - Me pasó la mano por la cara y noté que tenía los ojos llenos de lágrimas - Era un chico tan bueno.

Lali: ¿Porque está llorando? - Le susurré a Peter, quien se encogió de hombros, también sin saber la razón - No seas así, mamá, fue mejor para los dos. No podría casarme con alguien que no me gustara.

Nico: ¿Cómo es que no te gusta? Creí que te gustaba.

Lali: Me gusta. Me gusta mucho. Pero no lo suficiente para casarse. Todo lo que teníamos era demasiado serio. Y sólo tengo 20 años.

Peter: Bueno, parece que son treinta, pero está en el documento, ¿verdad?

Lali: ¿Por qué no vas a la Mier..?

Nico: Cuida tus palabras – me interrumpió.

Lali: Lo siento. Y ahí es exactamente donde está la cosa, Peter.

Peter: Muéstrame el camino, hermanita – me guiñó un ojo.

Nico: Y luego dicen que no se llevan bien. Si fuera antes, Lali ya habría volado a tu cuello, Peter.

Lali: Simplemente no quiero darle ese placer – sonreí y cuando iba a contestar, sonó el teléfono.

Peter: Voy a por él – se levantó dirigiéndose hacia el teléfono en la cocina – ¿Hola? Hola mi amor. ¿Cómo estás? Estoy bien. Y te extraño - Lo miré y puse los ojos en blanco. Eso me hizo sentir mal - ¿Podría ser mañana? Para mí sí puede ser. ¿Lali y Maxi? Hmm... mejor no, mi amor. Te lo explicaré más tarde. Te amo mucho mi amor. -Lo apagas...-rio y yo lo miré indignada. ¡Qué infantil! ¡No, tú! - Me levanté y fui hacia él.

Lali: Disculpe – Tomé el teléfono de su mano y lo colgué – Listo – Sonreí.

Peter: ¿Estás loca?

Lali: Ahora puedo comer tranquila – suspiré satisfecha.

Peter: Perra.

Lali: ¿Qué? - Me volví hacia él - ¿Cómo me llamaste? perra es tu... ¡ARGH!

Peter: ¿Perra? No te llamé así, loca. Te llamé perfecta.

Lali: Ah, está bien. Lo creo. - Me giré y fui a mi asiento, moviendo mis caderas.

Peter: Ven aquí. - Me agarró del brazo y me sacó de la cocina.

Nico: Peter, suéltala.

Peter: No voy a hacer nada con ella, solo quiero mostrarte algo - Dijo llevándome al baño.

Lali: Déjame ir, loco, loco...

Peter: Deja de burlarte de mí, Mariana – dijo cerrando la puerta del baño y empujándome contra la pared – Si sigues jugando con tus jueguitos – me apartó el pelo a un lado y me dio un chupetón en el cuello, luego me acarició – No responderé por mis actos y te arrepentirás de haberme hecho esto.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Apr 21, 2025 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Mi ADN Donde viven las historias. Descúbrelo ahora