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A pesar del dolor que sentí por lo que hice con Carls, me di cuenta de que mis sentimientos hacia Frey eran abrumadores, intensos, y completamente fuera de mi control. Después de afrontar la verdad, decidí confesarle a Frey lo que había ocurrido y rompí con Carls, decidida a no ser infiel y herir a nadie más. Sus sorprendentes respuestas a mis mensajes me dejaron desconcertada. En lugar de encontrar reciprocidad en su mirada, lo que descubrí fue un abismo emocional que me dañó aún más.

Aunque Frey se distanció de mí, yo persistí, día tras día. Después de aquel fugaz encuentro, nunca más pude verlo en persona; solo nos comunicábamos a través de conversaciones. Hice todo lo posible por ganarme su amor y anhelaba con desesperación un reencuentro. Finalmente, llegó el día en que logramos vernos en persona; a pesar de la distancia que nos separaba, Frey hizo el esfuerzo de venir a mí. Cuando lo vi bajar del tren, mi corazón y mi cuerpo temblaron intensamente, y cuando nos besamos, sentí que mi corazón latía como nunca antes.

Me entregué perdidamente a Frey, y cuando finalmente hicimos el amor, fue una experiencia increíble, a pesar de la embriaguez que nos envolvía. Fue como si nuestras almas se hubieran unido de una manera mágica e inolvidable.

—¡Frey, nos volveremos a ver!" le dije emocionada después de aquel encuentro revelador.

—Pienso que todo esto fue demasiado, no debería haber sucedido", respondió Frey con una expresión de culpabilidad.

—No entiendo por qué piensas eso", repliqué, desesperada por entender lo que pasaba.

—Me siento mal, no puedo dejar de pensar que dejaste a tu novio por mí", suspiró Frey.

—Traté de hacer lo correcto, no quería ser infiel, sabía que esto iba a pasar", le dije con lágrimas en los ojos.

—Pero no puedo estar con alguien como tú", dijo, alejándose y dejándome sola.

Después de ese día, mi vida en la universidad se volvió un tormento. No podía concentrarme en mis clases, mi rendimiento académico decayó, y la ansiedad se apoderó de mí. Cuando llegaba a casa, mi única forma de consuelo era comer en exceso, pero ni siquiera eso podía calmar mi dolor. Necesitaba desesperadamente oír palabras de amor de Frey para sentirme completa. Finalmente, Frey se comunicó de nuevo para pedir disculpas después de haber destrozado mi corazón.

—Sam, he estado pensando mucho en ti —admitió.

—¿Qué quieres que haga ahora? —le pregunté, sabiendo en el fondo que deseaba desesperadamente regresar a su lado.

—¿Por qué no vivimos juntos? —sugirió Frey.

Quedé atónita ante su propuesta. Lo amaba, pero no podía abandonar mis estudios a tan temprana edad; mis metas académicas aún eran importantes.

—Te amo, Frey, pero no puedo hacerlo. Podremos vivir juntos cuando terminemos la universidad —repliqué.

—No era ahora o nunca —insistió Frey.

—Está bien, lo haré —cedí, pero aún con dudas.

—Pero, si estás dudando, no quiero hacerlo así —dijo Frey.

—Es verdad tengo dudas por lo que me has hecho me has abandonado después de estar juntos.

—Lo hice porque no me quiero enamorar de ti.

—Yo desde el primer segundo que te vi me perdí.

—No puedo seguir, me tengo que ir. —El se marcho una vez mas—.

Otra vez me dejando en un estado de incertidumbre. Era un hombre indeciso que entraba y salía de mi vida a su antojo, y su comportamiento me llenaba de esperanzas vacías.

Mi amor por él se volvía más patético con cada día que pasaba. A pesar de que sabía que su único interés era complacerse así mismo, yo seguía anhelando su presencia y deseando su amor. Mi cuerpo reaccionaba a él de una manera que me resultaba casi incontrolable. Mis acciones y esfuerzos por retenerlo solo aumentaban mi amor por él.

Finalmente, antes de que todo terminara, tomé una decisión radical: dejar la ciudad. No podía soportar verlo en la universidad actuando como si nada pasaba mientras que yo me sentía desolada. Compré regalos para él, incluyendo una camiseta de su equipo de fútbol favorito antes de irme, hable con su mejor amigo para que me ayude a entregárselos antes de irme pero los rechazó y decidí hablar con él una última vez.

—Frey, solo quiero que aceptes el regalo y te prometo que nunca regresaré —le supliqué.

—¿Estás loca? ¿Cómo puedes irte así? —respondió, con un tono que revelaba su sorpresa.

—¿Quién te dijo eso? —pregunté, confundida.

—No importa quién me lo haya dicho. Escucha lo que tengo que decirte —respondió Frey con determinación.

—¿Por qué no puedes aceptar algo que hice con tanto cariño para ti? —insistí.

—No quiero nada tuyo, nunca te quise. 

—No te creo, si ese día que estabas borracho me dijiste que me amabas, borraste el mensaje pero lo vi.

 —Solo quería tener sexo contigo y ya —confesó, evitando mirarme.

—Se que estas mintiendo, no te creo tus ojos me dicen otra cosa.

—Te dije ese día que me gusta estar con una y otra no creo en el amor.

—Por favor, me estas matando —masculle tocando el pecho.

—No quiero que te vayas a otro lado, no puedes dejar todo por mi yo no te amo no valgo la pena para ti, date cuenta.

—Vuelve a decirlo una vez mas y te juro que nunca regreso.

—No te amo, no te quiero solo quería coger.

Me di vuelta y me marche su inestabilidad emocional me había llevado al borde de la locura. Su comportamiento errático y sus promesas vacías me habían destrozado. Mi mundo se derrumbó por completo y pasaron meses antes de que pudiera comenzar a recuperarme. Finalmente, entendí que me había enamorado de un monstruo que nunca aportó nada positivo a mi vida. Me sentía como una basura, asqueada de haberme entregado a alguien que solo jugó con mi cuerpo y mis sentimientos  puros. Fue entonces cuando, después de tantos desengaños, tomé la decisión de dejarlo atrás pero después de eso ocurrió algo peor mi depresión me estaba enloqueciendo habían veces en los que no podía levantarme de la cama, el karma que recibí por haber dejado a un hombre maravilloso se apodero de mi, sentía que iba a morir del dolor y cuando toque fondo empecé a valorar a la persona que tenia a mi lado. Y cada vez que escribo esto mi corazón lo sigue recordando, quisiera volver a nacer y volver a encontrarlo para no repetir aquellos errores. Cuando me di cuenta era demasiado tarde porque el había conseguido a alguien mejor que yo, una futura doctora con mucho dinero al igual que el, yo no era nada a su lado es mas yo no valía nada a su lado. Por eso termine en un psiquiatra encerrada por un año, porque no aguantaba mis pensamientos me estaban enloqueciendo solo quería morir y pensaba en la muerte como solución. Había algo que quería hacer, una tendencia que vi en las redes sociales el jardin infinito, me estaba volviendo loca asi que decidi hacer un ritual para que mi alma salga de mi cuerpo y viaje hasta ese lugar y poder sentarme a leer todos mis sueños frustrados que nunca logre.


Almas DestinadasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora