Es el año 2027. Tras la operación de ligamento, la recuperación de Alexia, que parecía muy prometedora, se vio truncada por una complicación tras otra. El tiempo, una lenta recuperación y la edad, terminaron por alejarla del fútbol profesional.
Aunq...
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—¿Haces algo esta tarde?
Vicky López se puso la camiseta que había traído y se sentó en el banco del vestuario para ponerse esta vez los zapatos. Salma terminó de guardar un par de cosas en su mochila antes de contestar.
—No tengo planes. Hacer un par de lavadoras, como mucho.
—Vente a tomar algo —Salma la miró con recelo—. Algo como un café o un zumo de naranja.
—Seguro que sí. Eso dices siempre.
Vicky rodó los ojos, dejando el pie izquierdo en el suelo, ya con los cordones atados.
—Venga, vente. Jana y Claudia también vienen.
—¿Jana y Claudia también vienen a qué? —Mapi León irrumpió en el vestuario, todavía con la toalla anudada, seguida de Patri Guijarro.
—¿Se van de juerga sin nosotras? —Se quejó la capitana, ganándose una carcajada de la central.
—¡Hala de juerga! —exclamó Vicky, viéndose rodeada y sin el apoyo de aquellas que estaban dentro de su plan y que aún seguían en las duchas.
—Siempre que organizáis salidas a "tomar café" y no nos invitáis aparecéis en el entrenamiento con las ojeras hasta la barbilla —Se burló—. Vale que paséis de Mapi, que es una treintañera, ¿pero de mí?
—¡Oye! —Gritó la aludida para luego golpearla en uno de los brazos—. Fue a hablar la adolescente.
—Pues tampoco hay tanta diferencia—. Se cruzó de brazos.
—No, qué va. Tú estás pisando los treinta y Vicky apenas puede tomar alcohol en Estados Unidos —Patri bufó—. Normal que no quieran que vayas.
—No hemos dicho eso —aclaró Vicky.
Desde las duchas, tres personas más se unieron a la conversación.
—¿Qué pasa? —Jana entró riéndose, directa a donde había guardado su ropa.
—¡A ti sólo te llevo tres años! No me jodas.
Patri tiró la toalla con desgana, ya medio vestida.
—¿Y? —respondió todavía sin disimular la risa.
—Como capitana tengo que decir que esto de no invitar a todo el equipo a las salidas puede dañar los lazos afectivos y nuestro rendimiento en el campo.
—¡Qué pesada eres! ¿Ves? Se te ha subido a la cabeza —Continuó vacilándola Mapi. Estaban realmente disfrutando de aquello—. Desde que eres capitana estás hecha una sargento. Lo siguiente será controlarles las copas.
—Tú antes molabas, Patri —Añadió Claudia.
—Y sigo molando.
—Demuéstralo —retó Salma, colgándose la mochila del hombro, lista para volver a casa.