LXII

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Aitana Bonmatí seguía echando miradas intermitentes hacia la ansiedad que se sentía en el banquillo español

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Aitana Bonmatí seguía echando miradas intermitentes hacia la ansiedad que se sentía en el banquillo español. El esférico salía de su bota en dirección a Athenea Del Castillo y volvía a su pie contrario repetidamente. Nadie hablaba durante el calentamiento porque todo el mundo tenía cosas que preguntar, pero nada que responder.

Laura, Vicky y ella se habían incorporado al horario habitual con el resto de la plantilla hacía ya bastante tiempo. Se habían vestido, se habían preparado, se habían colocado las medias, el vendaje, las espinilleras y las botas. Lola Gallardo seguía a gritos con el cuerpo técnico, desapareciendo por el túnel de vestuarios para volver a los pocos minutos más estresada que antes.

De vez en cuando, podía notar cómo las futbolistas rivales también eran conscientes de que algo no estaba como debía estar, cómo en sus carreras hasta la línea de medio campo, aprovechaban para observar con miradas inquisitivas tanto a las jugadoras españolas como a su cuerpo técnico.

Cuando fue Lola Gallardo la que entró en el vestuario con cara larga, la incertidumbre no hizo más que acrecentarse. Explicó todo el planteamiento de juego, repasó los pasos claves y recordó los consejos apuntados en la libreta de la seleccionadora. Después, levantó los ojos y miró directamente a Patricia Guijarro, que portaba el brazalete de capitana y el ceño fruncido.

Suspiró, dejando reposar el discurso táctico en el aire y después apretó los labios.

—Alexia no estará hoy.

Al principio, un silencio fatuo se apoderó del vestuario. A continuación, varias voces se alzaron buscando respuesta a las preguntas que llevaban en sus cabezas la última hora.

La voz de Aitana hizo que las demás bajaran el volumen.

—¿Dónde está?

Lola torció el gesto. Aunque la pregunta era prácticamente obligatoria, una pequeña parte de ella todavía esperaba que ninguna de las jugadoras la hiciera. Al menos, antes de aquella semifinal.

—No lo sabemos —La segunda capitana pestañeó un par de veces. Patri Guijarro se puso en pie—. No hemos sabido de ella desde la sala de prensa. El equipo la ha estado buscando, tratando de contactar con ella durante todo el calentamiento. He recibido una llamada de Vero hace un momento confirmándome que no formará parte del encuentro y que seré yo quien ocupe su lugar en este partido.

—¿No ha dicho nada más? —Vicky se quejó desde la parte trasera mientras María Méndez se pasaba las manos por el pelo.

Lola negó con la cabeza.

—Eso es todo lo que sé —Se encogió de hombros con incomodidad—. Alexia está localizada, pero no me han querido contar lo que ha pasado.

—¿Está bien? —Insistió Tere.

—¿Es grave? ¿Le ha pasado algo?

La preocupación y las preguntas comenzaron a subir el volumen del vestuario de nuevo.

Volver a casa || Alexia PutellasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora