Es el año 2027. Tras la operación de ligamento, la recuperación de Alexia, que parecía muy prometedora, se vio truncada por una complicación tras otra. El tiempo, una lenta recuperación y la edad, terminaron por alejarla del fútbol profesional.
Aunq...
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El estadio se estaba vaciando. Tan sólo una treintena de los asistentes esperaban en los alrededores del estadio, pues los autobuses de ambos equipos habían salido en dirección al hotel hacía rato.
El restaurante que Neus había reservado para su cena con ella y su prometida inicialmente no estaba lejos de allí y, además, no habían puesto reparos en añadir tres comensales a su mesa.
La conversación entre ellas fue ligera hasta la llegada de los dos coches. Ana Mari, que había estado mirando distraídamente a su alrededor se volvió hacia Neus con una sonrisa sin dientes.
—Nosotras podemos ir juntas en uno —sugirió, siendo sus palabras más un intento por adelantarse a evitar compartir coche con Xénia, que una iniciativa genuina.
Neus asintió.
—Sí, claro. Les daremos algo de espacio —añadió con tono ligero.
Elena frunció ligeramente el ceño ante la elección de palabras, aunque no dijo nada. Alexia fue quien confirmó la distribución.
—De acuerdo —dijo con una pequeña sonrisa—. Elena, Lexi, Xénia y yo en uno, y vosotras dos en el otro.
Desde el asiento de al lado en la parte trasera del taxi, Neus trataba de mantener una charla informal, hablando sobre el partido y cómo había encontrado a las que habían sido las excompañeras de su prometida.
—¿A ti te ha gustado el partido? Alexia está haciendo un gran trabajo con el equipo.
—Sí, sí. Ha estado genial —respondió Ana Mari con poco entusiasmo.
Neus la miró con recelo y cierta desconfianza. Algo desde que habían bajado a saludar a las jugadoras parecía estar dando vueltas en la cabeza de la suiza y, el hecho de que en ese grupo estuviera una de sus ex, no le sugería una buena combinación.
—Pareces distraída —comentó de manera casual, aunque el tono llevaba una ligera acusación encubierta.
Ana Mari se mantuvo mirando al frente. Sabía que Neus sospechaba algo, que su comportamiento no era el habitual, ¿pero quién podría mantenerse estoico en una situación como aquella? ¿Cuáles eran las intenciones de Xénia?
—Sólo estoy un poco cansada. Ha sido un día largo.
En contraste, el segundo taxi ofrecía un ambiente mucho más ligero. Lexi se quejaba airadamente del cinturón desde el asiento del medio, siendo confortada por Alexia.
Elena observó a su hija con diversión, viendo lo efectivas que eran las palabras de la rubia en ella. Se preguntaba si algún día la devoción de Lexi con Alexia bajaría o si seguiría creciendo, si alguna vez tendría que verse obligada a mantener las distancias.
—¿Cuál ha sido tu gol favorito, Lexi? —preguntó Alexia a su tocaya cuando el cinturón ya estuvo acomodado.