Capítulo 20

248 9 0
                                        

La decisión estaba tomada, y los preparativos para mudarnos a Manchester estaban en pleno apogeo. Mi vida en València se resumía en cajas y maletas, y aunque la perspectiva de empezar de nuevo en una nueva ciudad era emocionante, también sentía una punzada de nostalgia al dejar atrás mi hogar, mi familia y mis amigos.

Antes de hacer la mudanza definitiva, Marc y yo habíamos hecho un viaje a Manchester para firmar su contrato y encontrar una casa. Fue un viaje lleno de emoción y descubrimientos, y pronto nos encontramos explorando la ciudad que se convertiría en nuestro nuevo hogar.

Nuestra primera parada fue la casa que habíamos elegido. Situada en un barrio tranquilo y arbolado, la casa era un sueño hecho realidad. Al entrar, me sorprendió la luminosidad y el diseño moderno. La sala de estar era amplia, con ventanales que dejaban entrar mucha luz natural. Un cómodo sofá gris estaba colocado frente a una chimenea de mármol, y una alfombra suave cubría el suelo de madera.

La cocina era espaciosa y moderna, con electrodomésticos de última generación y una isla en el centro, perfecta para desayunos rápidos o cenas informales. Las encimeras de granito y los armarios blancos daban un aire elegante y acogedor.

Subimos las escaleras y exploramos las habitaciones. Nuestro dormitorio principal tenía un balcón que daba al jardín trasero, con vistas a un pequeño lago en la distancia. Había un gran armario empotrado y un baño en suite con una bañera de hidromasaje y una ducha de lluvia.

—Es perfecta, Marc. No puedo creer que vayamos a vivir aquí —dije, abrazándolo.

—Lo sé, Clara. Estoy tan emocionado de empezar esta nueva etapa contigo —respondió, besándome suavemente.

Pasamos el resto del día explorando el barrio. Descubrimos que había un parque cercano, perfecto para correr o pasear, y una serie de tiendas y restaurantes encantadores. Encontramos una cafetería acogedora donde servían el mejor café que había probado en mucho tiempo, y un mercado local con productos frescos y artesanales.

Durante nuestra estancia en Manchester, también aprovechamos para hacer un poco de turismo. Visitamos la famosa Biblioteca John Rylands, una impresionante estructura neogótica con una colección increíble de libros y manuscritos antiguos. Paseamos por los jardines botánicos, disfrutando de la belleza natural y la tranquilidad del lugar.

Una de las noches, Marc decidió que era el momento de hacer pública nuestra relación. Estábamos en un restaurante romántico, celebrando su nuevo contrato y nuestra nueva vida juntos, cuando sacó su teléfono.

—Clara, creo que es hora de que el mundo sepa lo felices que somos —dijo, sonriendo mientras abría su cuenta de Instagram.

—¿Estás seguro, Marc? Sabes cómo pueden ser algunas fans... —respondí, un poco preocupada.

—Estoy seguro. No quiero esconder lo que tenemos. Te amo y quiero que todos lo sepan —dijo, tomando una foto de nosotros juntos.

La foto era simple, solo nosotros dos sonriendo en el restaurante, con una breve descripción: "La próxima aventura comienza con ella.

Subió la foto y en cuestión de minutos empezaron a llegar los comentarios. Al principio, muchos de sus fans reaccionaron con sorpresa y algunas con desagrado, pero pronto la mayoría comenzó a felicitarlo y a mostrar su apoyo.

—¿Ves? Todo va a estar bien. La mayoría de la gente solo quiere que seamos felices —dijo, mostrándome los comentarios positivos que empezaban a llegar.

—Tienes razón. Estoy lista para esto, para nosotros —respondí, sintiéndome más segura.

Regresamos a Valencia para los últimos preparativos antes de la mudanza definitiva. Mis padres nos ayudaron a empacar, y aunque estaban tristes de verme ir, sabían que esta era una gran oportunidad para mí y para Marc. Las últimas semanas en casa fueron una mezcla de despedidas y nuevas expectativas.

Finalmente, llegó el día de la mudanza. Marc y yo, junto con mis padres y los suyos, Rosi, Manel y su hermana Emilia, volamos juntos a Manchester. Era un viaje lleno de emoción y un poco de nerviosismo. Sabíamos que estábamos empezando algo nuevo y que habría desafíos, pero también estábamos emocionados por lo que nos deparaba el futuro.

Al aterrizar en Manchester, nos dirigimos directamente a nuestra nueva casa. Mis padres y los padres de Marc nos ayudaron a instalar todo, y pronto la casa empezó a sentirse como un hogar. Colgamos fotos de nuestras familias y de nuestros viajes juntos, y poco a poco, cada habitación empezó a reflejar nuestro estilo y personalidad.

—Es increíble lo rápido que todo está tomando forma —dijo mi madre, sonriendo mientras colgaba una foto nuestra en el salón.

—Sí, parece que realmente estamos en casa —respondí, sintiendo una oleada de gratitud.

Durante los días siguientes, llevamos a nuestras familias a explorar la ciudad. Les mostramos el parque cercano y la cafetería donde ya éramos clientes habituales. Visitamos algunos de los puntos turísticos que habíamos descubierto en nuestro viaje anterior, como la Biblioteca John Rylands y los jardines botánicos. Fue maravilloso ver la ciudad a través de sus ojos y compartir con ellos nuestro entusiasmo por este nuevo capítulo.

Una tarde, después de un día lleno de exploraciones, nos sentamos todos juntos en nuestro jardín trasero. Rosa y Manel estaban hablando con mis padres sobre cómo sería vivir en una nueva ciudad, y Emilia y yo estábamos disfrutando de un té helado mientras charlábamos sobre nuestros planes.

—Clara, sé que esto es un gran cambio, pero creo que has tomado la decisión correcta —dijo mi madre, mirándome con cariño—. Estás siguiendo tu corazón y eso es lo más importante.

—Gracias, mamá. No podría haberlo hecho sin vuestro apoyo —respondí, sintiéndome agradecida por tener una familia tan comprensiva.

—Y nosotros estamos felices de tenerte en nuestras vidas, Clara —dijo Rosi, sonriendo—. Eres una persona maravillosa y sabemos que harás cosas increíbles aquí.

Mientras el sol se ponía, iluminando el jardín con una luz dorada, me di cuenta de lo afortunada que era. Tenía a Marc, un hombre increíble que me amaba y me apoyaba, y a dos familias maravillosas que estaban allí para nosotros. Sabía que habría desafíos y momentos difíciles, pero también sabía que, con ellos a mi lado, podría enfrentar cualquier cosa.

Al final del día, después de despedirnos de nuestros padres y de que todos se fueran a sus respectivos hoteles, Marc y yo nos quedamos en el jardín, disfrutando del silencio y la tranquilidad.

—Ha sido un día increíble —dijo Marc, tomándome de la mano.

—Sí, lo ha sido. Estoy tan agradecida por todo, Marc. Por ti, por nuestras familias, por esta nueva vida —respondí, apoyando mi cabeza en su hombro.

—Yo también, Clara. No puedo esperar para ver lo que el futuro nos depara —dijo, besándome suavemente.

Esa noche, mientras nos acurrucábamos juntos en nuestra nueva cama, sentí una profunda paz y felicidad. Sabía que este era solo el comienzo de nuestra aventura en Manchester, y aunque el camino no siempre sería fácil, estaba lista para enfrentar cada desafío con Marc a mi lado. Juntos, podríamos lograr cualquier cosa, y nuestro amor nos guiaría a través de todos los altibajos que la vida nos presentara.

Nueva aventura Manchester los espera a mis niños, ya sabéis darle ⭐, vos estimee.

MENORCA//MARC GUIUDonde viven las historias. Descúbrelo ahora