Capítulo 33

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La llegada de las Navidades llenó el ambiente de un aire especial. Era nuestra primera Navidad con Lluc, y queríamos que fuera inolvidable. Aunque aún era muy pequeño para entender la fiesta, nosotros estábamos emocionados por crear recuerdos que algún día atesoraría.

Nuestro hogar en Barcelona estaba decorado con luces y adornos. Un árbol de Navidad imponente ocupaba el salón, adornado con esferas de colores, cintas brillantes y una estrella dorada en la cima. Las luces parpadeantes daban una sensación de calidez y alegría, y el aroma a pino llenaba la casa.

Marc estaba especialmente emocionado. Después de una temporada en Manchester, estaba encantado de poder pasar estas fiestas en su ciudad natal, rodeado de su familia y amigos. Habíamos invitado a nuestros padres y a Emilia, la hermana de Marc, a pasar las Navidades con nosotros. También estaban nuestros amigos cercanos del Barça y sus familias.

El día de Nochebuena comenzó con una serenata de villancicos que Marc y yo habíamos puesto en la sala. Lluc observaba con ojos grandes y curiosos desde su cuna móvil, mientras yo le cantaba suavemente al ritmo de la música.

—¡Buenos días, mi amor! —dijo Marc, entrando en la sala con una sonrisa radiante y un gorro de Papá Noel—. ¿Listos para un día increíble?

—¡Listos! —respondí, riendo y dándole un beso.

El desayuno fue un banquete festivo. Habíamos preparado chocolate caliente, churros y una variedad de pasteles navideños. Nuestros padres llegaron poco después, trayendo más dulces y regalos.

—¡Feliz Navidad! —dijeron Rosi y Manel, los padres de Marc, entrando con una bolsa llena de regalos.

—¡Feliz Navidad! —respondieron mis padres, abrazándonos calurosamente.

Emilia también estaba allí, y pronto la casa se llenó de risas y conversaciones animadas. Lluc fue el centro de atención, y todos querían cargarlo y mimarlo.

—Es tan hermoso —dijo mi madre, acariciando suavemente la mejilla de Lluc—. Tienes suerte de tener una familia tan maravillosa, Clara.

—Gracias, mamá. Me siento muy afortunada —respondí, sonriendo.

La tarde transcurrió rápidamente mientras nos preparábamos para la cena de Nochebuena. Marc estaba en la cocina, ayudando a su madre a preparar el pavo, mientras yo y Emilia decorábamos la mesa. Mis padres y los de Marc se encargaban de los aperitivos y bebidas.

Cuando llegó la noche, la casa estaba llena de un ambiente festivo. Nuestros amigos llegaron, y pronto la sala se llenó de risas, música y el sonido de brindis.

—¡Feliz Navidad a todos! —dijo Marc, levantando su copa de vino—. Gracias por estar aquí y hacer de esta noche algo tan especial.

—¡Salud! —respondimos todos, chocando nuestras copas.

La cena fue un banquete delicioso. Había pavo relleno, ensaladas, patatas al horno y una variedad de postres que Emilia había traído. Lluc, aunque demasiado pequeño para comer, observaba con curiosidad desde su silla alta.

Después de la cena, nos dirigimos a la sala para abrir los regalos. Marc y yo habíamos comprado un montón de juguetes para Lluc, aunque sabíamos que aún no los entendería del todo.

—Este es para ti, cariño —dijo Marc, entregándome un paquete envuelto en papel dorado.

—¿Qué es esto? —pregunté, intrigada mientras abría el regalo.

Dentro, encontré un hermoso collar de plata con un pequeño colgante en forma de corazón. Dentro del corazón, había grabadas nuestras iniciales y la de Lluc.

—Es precioso, Marc. ¡Gracias! —dije, conmovida mientras lo abrazaba.

—Quería que tuvieras algo especial para recordar este año —respondió, besándome suavemente.

Los regalos continuaron, y pronto la sala estaba llena de papeles de envoltura y risas. Lluc recibió varios peluches y juguetes que lo mantuvieron entretenido.

Más tarde, cuando los invitados se fueron y la casa quedó en silencio, Marc y yo nos sentamos juntos en el sofá, observando las luces parpadeantes del árbol de Navidad. Lluc dormía tranquilamente en su cuna, y sentí una profunda sensación de paz y gratitud.

—Estas Navidades han sido perfectas, Marc. No podría pedir nada más —dije, apoyando mi cabeza en su hombro.

—Estoy de acuerdo, Clara. Tenerte a ti y a Lluc es todo lo que necesito para ser feliz —respondió, abrazándome con fuerza.

A la mañana siguiente, el día de Navidad, nos despertamos temprano para disfrutar de un desayuno tranquilo en familia. Marc y yo intercambiamos miradas llenas de amor y complicidad mientras cuidábamos de Lluc.

—¿Qué te parece si salimos a dar un paseo por el parque más tarde? —sugirió Marc, mientras le daba el biberón a Lluc.

—Me parece una idea genial. Será bueno salir y disfrutar del aire fresco —respondí, sonriendo.

El parque estaba lleno de familias disfrutando del día festivo. Paseamos con Lluc en su cochecito, deteniéndonos a saludar a conocidos y amigos que también estaban fuera.

—Mira, Lluc, esos son tus primeros amigos —le dije a nuestro pequeño, señalando a los niños que jugaban en el parque.

Marc me miró con una sonrisa, y sentí una ola de felicidad al ver lo bien que nos habíamos adaptado a nuestra nueva vida. Habíamos pasado por mucho, pero cada desafío nos había hecho más fuertes y más unidos.

—Te amo, Clara —dijo Marc, deteniéndose para besarme suavemente.

—Yo también te amo, Marc. Más de lo que las palabras pueden expresar —respondí, con lágrimas de felicidad en los ojos.

Esa noche, después de que Lluc se quedó dormido, Marc y yo nos acurrucamos en el sofá para ver una película navideña. Mientras las luces del árbol de Navidad parpadeaban suavemente en la oscuridad, sentí una profunda sensación de gratitud y amor.

—Gracias por todo, Marc. Estas Navidades han sido más de lo que jamás podría haber imaginado —dije, mirando a los ojos de mi marido.

—Gracias a ti, Clara. Por estar a mi lado y por darme la familia que siempre soñé tener —respondió, besándome con ternura.

Las Navidades en familia habían sido un recordatorio de todo lo que habíamos logrado juntos y de lo que aún nos quedaba por vivir. Lluc había traído una nueva dimensión de amor y alegría a nuestras vidas, y sabía que, con Marc a mi lado, todo era posible.

Mientras nos acurrucábamos bajo una manta, mirando las luces parpadeantes y disfrutando del calor del hogar, supe que estas Navidades serían solo el comienzo de muchas más llenas de amor, alegría y recuerdos inolvidables.

Las primeras navidades de Lluc, que bonico, ya sabéis darle ⭐, vos estimee.

MENORCA//MARC GUIUDonde viven las historias. Descúbrelo ahora