Capítulo 10

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Empezar la universidad fue como abrir una puerta hacia un mundo lleno de posibilidades infinitas. Desde el primer día de clases en mi curso de diseño de moda, me sentí como si estuviera respirando aire fresco por primera vez en mucho tiempo. La emoción y el nerviosismo se mezclaban en mi pecho mientras caminaba por los pasillos llenos de estudiantes entusiasmados y creativos.

Cada clase era una nueva aventura, una oportunidad para explorar mi pasión y aprender algo nuevo. Desde el dibujo de bocetos hasta la creación de patrones y la confección de prendas, cada clase me llenaba de inspiración y determinación. Sabía que había encontrado mi camino, y estaba decidida a aprovechar al máximo esta oportunidad.

A medida que las semanas pasaban, me sumergí en mis estudios con una intensidad renovada. Pasaba horas en el estudio de diseño, experimentando con telas y texturas, y perfeccionando mis habilidades. Cada proyecto era un desafío emocionante, una oportunidad para expresar mi creatividad y dejar mi huella en el mundo del diseño de moda.

A pesar de las exigencias de mi programa, siempre encontraba tiempo para poder hablar con Marc. Nuestras llamadas telefónicas nocturnas se convirtieron en el punto favorito del día, un momento para compartir nuestras alegrías y preocupaciones, y recordarnos el uno al otro lo mucho que nos amábamos.

Marc siempre estaba allí para apoyarme, alentándome y animándome en cada paso del camino. Su amor incondicional me daba la fuerza y la determinación para seguir adelante, incluso en los momentos más difíciles. Sabía que estábamos destinados a estar juntos, y eso me daba la confianza para enfrentar cualquier desafío que se interpusiera en nuestro camino.

Mientras tanto, en el campo de fútbol, Marc continuaba brillando en el Barça. Cada partido era una oportunidad para demostrar su habilidad y su pasión por el deporte. Aunque a veces me preocupaba por él, sabía que estaba en su elemento, persiguiendo sus sueños con determinación y valentía.

A medida que avanzaba el semestre, me encontraba inmersa en proyectos emocionantes y desafiantes en la universidad. Desde crear mi propia colección hasta participar en desfiles de moda locales, cada experiencia me ayudaba a crecer y a evolucionar como diseñadora.

DÍAS DESPUÉS

Un día como cualquier otro, recibí un mensaje de María mientras estaba en una de mis clases de diseño. Al principio, no le presté mucha atención; estaba concentrada en mi proyecto, tratando de perfeccionar los detalles de un vestido que estaba diseñando. Pero cuando vi la segunda notificación, mi curiosidad se despertó. Miré mi teléfono y vi la imagen de una noticia.

“¡Marc Guiu es captado con su nueva novia en Barcelona!”

Mi corazón se detuvo un segundo. Las palabras parecían bailar ante mis ojos. No podía creerlo. Inmediatamente, sentí una oleada de inseguridad y miedo recorrer mi cuerpo. La clase se convirtió en un murmullo lejano mientras mi mente se llenaba de preguntas.

Decidí que necesitaba hablar con Marc cuanto antes. Sabía que debía mantener la calma, pero mis emociones estaban a flor de piel. Durante el resto del día, traté de concentrarme en mis tareas, pero cada vez que intentaba enfocarme, las imágenes de Marc en la prensa volvían a mi mente, haciéndome dudar de todo.

Esa noche, después de clases, llamé a Marc. Mi voz temblaba mientras esperaba que contestara. Finalmente, escuché su voz al otro lado de la línea.

—Hola, Clara. ¿Cómo estás? —dijo con su tono habitual, lleno de cariño.

—Marc, tenemos que hablar —dije, tratando de mantener mi voz firme.

Hubo un breve silencio antes de que respondiera.

—Claro, Clara. ¿Qué pasa?

—He visto unas noticias hoy... —empecé, sin saber muy bien cómo abordar el tema—. En la prensa dicen que tienes una nueva novia.

Hubo otro silencio, esta vez más largo. Podía escuchar su respiración al otro lado del teléfono.

—Clara, sabes que no deberías creer todo lo que lees en la prensa —dijo finalmente, con un tono de preocupación.

—Pero, ¿y las fotos? ¿Quién es esa chica con la que te han visto? —pregunté, incapaz de contener la inseguridad en mi voz.

—Es solo una amiga, Clara. Alguien con quien trabajo en algunos proyectos del club. No significa nada más que eso —respondió, tratando de tranquilizarme.

Sentí un nudo en el estómago. Quería creerle, pero los rumores y las imágenes seguían atormentándome.

—¿Por qué no me lo dijiste antes? —pregunté, tratando de ocultar el temblor en mi voz.

—Porque no pensé que importara, Clara. Sabía que los medios podían hacer una montaña de un grano de arena, y no quería preocuparte innecesariamente —explicó Marc, su voz llenándose de frustración.

—Pero lo estoy, Marc. Me preocupo porque te quiero y porque la distancia hace todo más difícil —admití, finalmente dejándome llevar por las lágrimas.

—Lo siento, Clara. No quiero que te sientas insegura. Sabes cuánto te amo y cuánto significas para mí —dijo, su voz suavizándose.

Nos quedamos en silencio por un momento, ambos procesando lo que se había dicho. Finalmente, Marc rompió el silencio.

—Voy a hacer lo posible por aclarar esto. No quiero que los rumores afecten lo que tenemos. ¿De acuerdo? —dijo, con una determinación que me dio un poco de consuelo.

—Está bien, Marc. Confío en ti. Pero por favor, manténme informada de lo que sucede. Necesito saber que estamos en la misma página —respondí, sintiendo que una parte del peso se levantaba de mis hombros.

—Lo haré, Clara. Te lo prometo —dijo, su voz llena de sinceridad.

Después de colgar, me quedé en la oscuridad de mi habitación, tratando de calmar mi mente. Sabía que la confianza era fundamental en nuestra relación, especialmente con la distancia que nos separaba. Decidí que debía hablar con María y Alicia sobre lo que había pasado. Necesitaba su apoyo y su perspectiva para manejar esta situación.

Al día siguiente, durante una pausa entre clases, nos reunimos en una cafetería cercana. Les conté todo, desde los rumores hasta mi conversación con Marc. Ambas me escucharon con atención, ofreciendo palabras de consuelo y consejos.

—Clara, sabemos lo mucho que amas a Marc, y estamos seguras de que él también te ama. Estos rumores son solo una prueba más de que tienes que confiar en él y en lo que tienen juntos —dijo María, dándome un apretón en la mano.

—Además, los medios siempre buscan vender historias, y muchas veces, no son ciertas o están exageradas —añadió Alicia, sonriendo con empatía.

Sus palabras me dieron fuerza. Sabía que tenían razón. Marc y yo habíamos superado muchos desafíos juntos, y esto era solo otro obstáculo en nuestro camino. Decidí que debía enfocarme en lo positivo y en lo que realmente importaba: nuestro amor y compromiso mutuo.

Esa noche, cuando hablé de nuevo con Marc, sentí una renovada confianza en nuestra relación. Hablamos de nuestros sueños, nuestros planes y cómo íbamos a superar esta situación juntos. La distancia seguía siendo un desafío, pero nuestro amor era lo suficientemente fuerte para enfrentar cualquier rumor o malentendido.

Y así, mientras continuaba con mis estudios de diseño de moda y Marc brillaba en el campo de fútbol, aprendimos que el verdadero amor requiere comunicación, confianza y un compromiso constante para superar cualquier obstáculo. Estábamos listos para enfrentar el futuro juntos, con la certeza de que nuestro amor solo se fortalecería con el tiempo y las experiencias compartidas.

Hola mis chic@s, si os gusta ya sabéis ⭐, vos estimee

MENORCA//MARC GUIUDonde viven las historias. Descúbrelo ahora