Después de un verano mágico en Barcelona y de decidir que queríamos establecer nuestra vida allí, Marc y yo nos enfrentamos a la emocionante tarea de encontrar y comprar nuestra primera casa en la ciudad que tanto amábamos. Sin embargo, nuestra vida profesional y los compromisos actuales aún nos mantenían en Manchester, lo que significaba que debíamos coordinar cuidadosamente nuestra mudanza futura mientras continuábamos con nuestras actividades diarias en Inglaterra.
La idea de tener un hogar en Barcelona, donde criaríamos a nuestro hijo Lluc, nos llenaba de emoción y expectativas. Después de buscar y explorar varias opciones, finalmente encontramos una casa que nos robó el corazón en el encantador barrio de Sarrià-Sant Gervasi. La casa era espaciosa, con un jardín acogedor y suficiente espacio para crecer como familia.
—Es perfecta, Clara —dijo Marc, mirándome con una sonrisa—.
—Sí, lo es —respondí, sintiendo una mezcla de alegría y alivio. Habíamos encontrado el lugar ideal para comenzar nuestra vida juntos en Barcelona.
Nos reunimos con Jordi, nuestro agente inmobiliario, para discutir los detalles de la compra. Era un paso importante y emocionante, pero también requería una planificación cuidadosa debido a nuestras responsabilidades en Manchester.
—Estoy encantado de que os haya gustado la casa —dijo Jordi, revisando los documentos con nosotros—. Estoy aquí para ayudar en todo lo que necesiteis para que este proceso sea lo más fluido posible.
Marc y yo firmamos los documentos necesarios y aseguramos el financiamiento para la casa. Jordi nos guió a través de cada paso del proceso, asegurándose de que entendíamos cada detalle. A pesar de estar emocionados por nuestra nueva vida en Barcelona, todavía teníamos asuntos pendientes en Manchester que necesitábamos resolver antes de hacer la mudanza completa.
—¿Qué piensas sobre la mudanza, Marc? —pregunté, mientras revisábamos los planes para el traslado.
—Creo que deberíamos hacerla gradualmente —respondió Marc, pensativo—. Mantener nuestras responsabilidades en Manchester mientras nos preparamos para establecernos en Barcelona parece la mejor opción.
Asentí con la cabeza, de acuerdo con su enfoque. Teníamos que ser prácticos y asegurarnos de que todo estuviera en orden antes de dar el siguiente paso importante.
Pasamos los siguientes meses organizando nuestra mudanza gradual. Marc continuaba con sus entrenamientos y compromisos con el Manchester City, mientras que yo terminaba mis estudios y me preparaba para la llegada de Lluc. Cada día, Barcelona se sentía más como nuestro hogar futuro, y la idea de criar a nuestro hijo en esta ciudad llena de cultura y tradición nos emocionaba más.
Una vez que todo estuvo listo en términos de documentos y finanzas para la casa en Barcelona, decidimos hacer un viaje relámpago para pasar unos días allí y asegurarnos de que todo estuviera en orden con la propiedad. Visitamos la casa nuevamente, esta vez con un enfoque más detallado en las pequeñas reparaciones y mejoras que queríamos hacer antes de mudarnos definitivamente.
—¿Qué te parece si pintamos la habitación de Lluc de un color más suave? —pregunté, mirando las opciones de pintura en una tienda local.
—Me parece perfecto —respondió Marc, sonriendo—. Quiero que todo esté listo para cuando llegue.
Nos tomamos el tiempo para planificar las mejoras y coordinar con los contratistas locales. La comunidad en Sarrià-Sant Gervasi nos recibió cálidamente, y nos sentimos cada vez más emocionados por la perspectiva de mudarnos completamente.
Durante nuestra estancia, también aprovechamos para explorar más la ciudad y visitar algunos de nuestros lugares favoritos. Cada vez que caminábamos por las calles de Barcelona, sentíamos que esta era realmente nuestra ciudad, el lugar donde queríamos construir nuestro hogar y criar a nuestra familia.
—Clara, ¿te imaginas a Lluc corriendo por el parque aquí cerca? —preguntó Marc, señalando un parque cercano a la casa.
—Sí, me lo imagino —respondí, con una sonrisa—. Va a ser maravilloso.
De vuelta en Manchester, nos enfocamos en los preparativos finales para la mudanza. Empacamos nuestras pertenencias con cuidado, asegurándonos de que todo estuviera listo para el traslado. Marc organizó el envío de algunos de nuestros muebles más importantes, mientras que yo me encargaba de las últimas citas médicas y detalles antes del nacimiento de Lluc.
—¿Estás lista para este nuevo capítulo, Clara? —preguntó Marc, abrazándome una noche mientras mirábamos la ciudad desde nuestra ventana.
—Más lista de lo que nunca he estado —respondí, apoyando mi cabeza en su hombro.
El día de la mudanza finalmente llegó. Marc y yo nos despedimos de nuestro apartamento en Manchester con gratitud por los recuerdos que habíamos creado allí, pero con una anticipación emocionante por lo que estaba por venir en Barcelona. Nuestros amigos y familiares nos ayudaron a cargar las últimas cajas en el camión de mudanzas, mientras nos despedíamos con abrazos y buenos deseos.
—Vamos a extrañar Manchester, pero estoy emocionada por lo que viene —dije, abrazando a nuestros amigos cercanos.
—Nos vemos pronto en Barcelona —dijo Marc, despidiéndose con una sonrisa.
El viaje a Barcelona fue tranquilo y lleno de expectativas. Al llegar, nos dirigimos directamente a nuestra nueva casa en Sarrià-Sant Gervasi. La emoción de verla nuevamente, ahora como propietarios, hizo que nuestros corazones latieran con alegría.
—Aquí estamos, en nuestro nuevo hogar —dijo Marc, mientras entrábamos.
—Es hermoso —respondí, mirando alrededor con una sonrisa.
Marc y yo pasamos los siguientes días desempacando y organizando nuestras pertenencias en la casa. Cada objeto colocado en su lugar nos acercaba más a sentir que esta era verdaderamente nuestra casa. Hicimos las últimas mejoras, asegurándonos de que todo estuviera listo para la llegada de Lluc.
—¿Listos para empezar nuestra vida aquí? —pregunté, mirando a Marc mientras nos sentábamos en la terraza al atardecer.
—Más que listos, Clara —respondió Marc, tomando mi mano—. Esto es solo el comienzo de nuestra vida en Barcelona.
Con la casa lista y nuestros corazones llenos de expectativas, Marc y yo nos preparábamos para recibir a Lluc y para disfrutar de esta nueva etapa en Barcelona. Cada día era una nueva aventura, y estábamos emocionados por lo que el futuro nos deparaba en nuestra nueva ciudad.
Ya queda nada para la llegada de Lluc, ya sabéis darle ⭐, vos estimee.
ESTÁS LEYENDO
MENORCA//MARC GUIU
RomancePara celebrar su cumpleaños número 18, sus padres le regalan unas vacaciones en la isla, junto sus amigas María y Alicia. Emocionada, Clara llega a Menorca y queda maravillada con sus playas cristalinas, paisajes impresionantes y la calidez de su ge...
