Después de una tarde llena de sol y risas en la playa, regresamos al hotel con la brisa marina acariciándonos el rostro. El día había sido perfecto, pero mientras nos arreglábamos para la cena, noté un cambio en el ambiente. María y Alicia intercambiaban miradas significativas, como si estuvieran ocultando algo.
-¿Pasa algo? -pregunté, tratando de leer sus expresiones.
María vaciló antes de responder, con una mirada llena de preocupación.
-No sé, Clara. Tal vez solo estoy siendo paranoica, pero... ¿no te parece extraño que nos hayamos encontrado con Marc, Pedri, Gavi y Héctor dos veces en un día?
Me detuve por un momento, reflexionando sobre su comentario. No había considerado la posibilidad de que fuera algo más que una coincidencia.
-¿Y qué pasa con Marc? -añadió Alicia-. No puedes negar que está especialmente interesado en ti.
El recuerdo de la sonrisa de Marc y sus ojos centelleantes me hizo sonrojar. ¿Realmente estaba interesado en mí o solo estaba siendo amable?
Antes de que pudiera responder, el teléfono de Alicia sonó, rompiendo la tensión en la habitación. Después de colgar, nos miró con una mezcla de sorpresa y nerviosismo.
-Era Marc. Quiere reunirse con nosotras en el bar del hotel ahora mismo.
Mi corazón empezó a latir más rápido. ¿Qué significaba esto? Nos dirigimos al bar con una sensación de expectativa y nerviosismo en el aire, sin saber qué nos depararía este nuevo encuentro con Marc y sus amigos.
Estuvimos hablando, y no era nada extraño simplemente querían quedar para tomar algo. Mis amigas se quedaron con los amigos de Marc, nosotros decidimos dar una vuelta por la playa
La brisa nocturna jugueteaba con nuestros cabellos mientras caminábamos en la playa, dejando que el sonido de las olas rompiendo en la orilla nos envolviera en un abrazo reconfortante. Marc y yo compartíamos un silencio cómodo, pero podía sentir la electricidad en el aire, cargada con la promesa de algo más que palabras.
-Clara... -empezó Marc, su voz suave y cautivadora rompiendo el silencio-. Hay algo que necesito decirte.
Mi corazón empezó a latir más rápido, anticipando lo que vendría a continuación. ¿Sería este el momento en que finalmente dejaríamos de lado nuestras inhibiciones y nos entregaríamos por completo el uno al otro?
-¿Qué pasa, Marc? -pregunté, con la respiración entrecortada por la anticipación.
Marc se detuvo y me miró fijamente, sus ojos centelleando con una intensidad que me dejó sin aliento.
-Clara, desde el momento en que te vi en la playa, supe que eras diferente. Nunca antes había conocido a alguien que despertara tantas emociones en mí, alguien que hiciera latir mi corazón de esta manera.
Sus palabras resonaron en mi alma, llenándome de una calidez reconfortante que me hizo sentir viva como nunca antes.
-Yo también siento algo especial por ti, Marc. Es como si nos hubiéramos conocido en otra vida -respondí, mis palabras ahogadas por la emoción que amenazaba con desbordarse.
Sin decir una palabra más, nos acercamos lentamente el uno al otro, nuestros corazones latiendo al unísono en un ritmo frenético de anticipación y deseo. Cuando nuestros labios finalmente se encontraron en un beso apasionado, el mundo a nuestro alrededor se desvaneció, dejándonos a solas en un mar de emociones y sensaciones que nos consumían por completo.
El beso fue como un fuego que nos quemaba por dentro, despertando un deseo ardiente que habíamos mantenido oculto durante demasiado tiempo. Nos entregamos por completo el uno al otro, explorando cada rincón y recoveco de nuestros labios con una pasión que amenazaba con consumirnos por completo.
Cuando finalmente nos separamos, el aliento entrecortado y los labios húmedos, nos miramos el uno al otro con una mezcla de asombro y gratitud. Habíamos cruzado un umbral importante en nuestra relación, uniendo nuestras almas en un lazo indestructible que trascendía el tiempo y el espacio.
Nos quedamos allí, en la playa, bajo el manto estrellado del cielo, abrazados el uno al otro como si el mundo entero estuviera a punto de desaparecer a nuestro alrededor. Y en ese momento, supe que nada podría separarnos nunca más, que estábamos destinados a estar juntos por toda la eternidad.
Mis niños que bonitos son, vos estimee
ESTÁS LEYENDO
MENORCA//MARC GUIU
RomancePara celebrar su cumpleaños número 18, sus padres le regalan unas vacaciones en la isla, junto sus amigas María y Alicia. Emocionada, Clara llega a Menorca y queda maravillada con sus playas cristalinas, paisajes impresionantes y la calidez de su ge...
