13. Un café a medias

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–Sísomos –aceptaron Rosa de buen humor y lograron sacar el colchón sin romper mucho más.

Violet suspiró y fue a probar la cafetera alimentada por el generador de gasolina.

–Eh, sigue sin haber agua –advirtió la vampira cafeinómana.

–¡Ya vamos! –anunciaron acudiendo a la carrera a crearle agua rosada con la que llenar el depósito.

–¿Se lo habéis comentado a la electricista? –preguntó Violet mientras contemplaba el proceso de hacer café.

–No, porque lo suyo no es la fontanería –contestaron como si fuera lo más evidente.

–Ya, pero puede que conozca a alguien del sector que no rechace venir aquí.

–Visto así... –consideraron inclinando la cabeza a un lado.

La cafetera pitó avisando de que había cumplido su trabajo. Violet se sirvió una taza y, sin esperar a que se enfriara, dio el primer sorbo.

–Pues mañana se lo preguntamos –prometieron Rosa levantando el pulgar–. A menos que te corra prisa. Porque podríamos ir ahora...

–No, dejaos de secuestrar gente con nocturnidad –cortó Violet–. Además, habéis dicho que habéis descubierto que necesitáis comer, ¿qué hay de dormir?

Rosa se quedaron plantadas pensándolo.

–Ah –dijeron al fin.

Ah –repitió cáustica la vampira–. Id a descansar antes de consumir el cuerpo mortal.

–Pensábamos que con el poder demoníaco...

–Está claro que lo de pensar no es lo vuestro –suspiró Violet–. Que la parte humana recuerde lo que hacía cada día.

–Vale, vale. ¿Pero seguirás sacando tú los colchones?

Violet se las quedó mirando con sus ojos muertos.

–Al menos despejar tu sótano –negociaron.

–No pienso hacer nada. He venido aquí a descansar, os pagaré lo que queráis, pero no voy a trabajar.

–Ah, no, no queremos tu dinero, sino tu colaboración. Sin jerarquías, trabajando codo con codo, ya sabes.

–Me ha ido a tocar la humana endemoniada anarquista –refunfuñó la vampira–. Igualmente, no podéis esperar que venga alguien y quiera quedarse en este estercolero. ¿Qué haréis si viene alguien de sangre caliente, que coma y beba varias veces al día?

–Sí, y por eso vamos a adecentar esto –prometieron enérgicas sacando músculo.

–No –las detuvo enganchándolas del pescuezo–. Ahora a dormir.

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"Esta Mansión Endemoniada Es Una Ruina" pinta bien, ¿no?

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