–Y nosotras ilusionadas de que pudiera ser una nueva compañera y va y es un policía –le relataban Rosa a Violet por la noche.
–Creo que me he perdido algo –suspiró la vampira mirando su café.
–Ah, sí, que no te hemos puesto al día de todo.
Rosa rebobinaron y le contaron cómo habían deseado que apareciera una nueva compañera. Luego, ya que estaban, dejaron caer lo que podían hacer si lograban que un humano firmara un contrato.
–Esperad... –murmuró Violet–, ¿me estáis diciendo que estáis usando vuestros poderes demoníacos para invocar gente aleatoria y para atar humanos?
–Sí –asintieron orgullosas.
–Queréis que vengan a por nosotras –acusó.
–No, tranquila, no te preocupes, lo tenemos todo controlado. La magia de los deseos es lo nuestro, y los contratos vinculantes no se nos dan nada mal.
–Mirad, nada me gustaría más que el que todo lo que hacéis me importara una mierda, pero es que cualquier día nos van a hacer una redada y...
–No, no, nosotras nos encargamos de todos los policías que hagan falta. En realidad son fáciles de manejar –le confiaron.
–No hablo de policías, hablo de cazadores. Cazadores de demonios, de brujas y, por supuesto, cazavampiros. No tengo ninguna esperanza en el futuro, pero no quiero morir estacada o, peor aún, viviseccionada por esa gente.
Rosa pusieron mala cara al oír hablar de vivisecciones.
–Podríamos... poner hechizos protectores en torno a la casa y sobre nosotras –sugirieron con cautela.
–¿Sabéis hacer eso? –preguntó Violet suspicaz.
–Bueno... podemos desear la protección, aunque deberíamos conocer todos los peligros posibles para hacer una buena barrera, y estaría ligada a nuestra voluntad...
–Suena a que provocaríais algo horrible.
–O podemos desear que venga a ayudarnos alguien que sepa del tema.
–No, dejad de invocar gente aleatoria –ordenó Violet–. Al menos hasta que aparezca ésa a la que ya habéis invocado y vea qué tipo de cosas provocáis.
A Rosa les pareció buena idea, asintieron y fueron a rellenar el depósito de la cafetera de la vampira.
–¿Seguro que no necesitas sangre? –tantearon.
–Lo tengo controlado –insistió Violet–. Aunque en unos días aparecerá alguien... por mí.
–¿Una nueva compañera? –se entusiasmaron Rosa.
–No, ella ya tiene su vida. Sólo quedamos de vez en cuando. Vendrá de noche.
–De acuerdo. Igualmente estamos deseando conocer a tu amiga.
–No es mi amiga –se apresuró a corregir Violet–. Es sólo... alguien que me ayuda. No preguntéis más –murmuró lúgubre alejándose con una taza humeante de café.
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Violet dice "Ay señor, llévame pronto", pero tiene razonables requisitos respecto a cómo irse.
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La Residencia
HumorRollo sitcom de capítulos cortísimos con demonios, vampiras, brujas.. Una colección de personajes basados en un meme de "decidme qué vibes os doy" y que van a compartir casa. Minicapítulo cada día de octubre. Portada por Ana Castillo
