(30) 61. Marcado en el calendario

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La poderosa bruja se fue apagando al ver que no tenía poder allí.

–Os tendré vigiladas –advirtió muy digna.

–La próxima vez que vengas tendremos galletas –prometieron Rosa.

–Volveré las lunas llenas.

–Ah, no, en luna llena no –se negó Liath.

–¿Estás diciendo que eres peligrosa, loba?

–Con las de casa no, pero con alguien que me cae mal... puede que en luna llena no tenga tanta paciencia como ahora.

–Niñata descreída –masculló la bruja.

–Mamá, puedes volver las lunas nuevas –intervino Balt–. ¿Y... traerme algunos libros?

–¿Cuáles?

–¿Alguno de plantas para que identifique las que hay por aquí y haga un huerto... y alguno especializado en sellos protectores? –probó con cautela.

–Ése no es tu plan de estudios.

–Pero es lo que mejor le viene dadas las circunstancias –intervino Violet–. Trabajar en proteger esta mansión será un gran entrenamiento.

–¡Hm! Volveré en luna nueva, espero ver avances en esta pocilga –amenazó retirándose.

–No vuelvas a hacer lo de la aurora boreal –fue la seca despedida de Violet.

Cuando la bruja se hubo marchado con otro rayo azul, aunque por suerte sin aurora espectacular, la casa quedó de nuevo en calma y sumida en un tenue fulgor rosa.

–Joder, qué carácter –masculló Liath.

–Gracias –musitó Balt–. Por apoyarme.

–No hay de qué, la gente así me escama –contestó la licántropa.

–Al final has sido tú con tu deseo –aseguraron Rosa–. Bueno, y que tu madre quiera que seas una bruja poderosa.

–Terminad de cenar y marchaos a dormir –dijo Violet perdiéndose en la oscuridad de la mansión.

–A-Ah... Gracias, Violet. Por decirle todo eso a mi madre.

–Algunas personas lo pasan mal en la vida y, al pretender proteger a sus seres queridos, terminan creando otro tipo de daño. No quería verlo repetido –contestó la oscuridad y después hubo silencio.

–¿Entonces en luna llena vas a estar danzando por aquí? –preguntaron Rosa a Liath.

–Ah... sí, en unos días... Saldré al bosque y no os daré problemas. Y con suerte no me cruzaré con nadie –murmuró y fue a recoger la cena que habían abandonado con la aparición de la bruja azul.

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Vale, que levante la mano la gente furra.

La ResidenciaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora