(3) 34. Realidad rosa

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–Vale –aceptó Balt, más segura al conocer las condiciones.

–Entonces quédate unos días para probar –propusieron Rosa.

–¿Algo que nosotras tengamos que evitar? –se interesó Violet.

–¿M-Mío? No... Yo no doy problemas. En todo caso... ¿mi madre?

–Vale, ya lo iremos viendo –contestó la vampira.

–En cuanto a tu madre, mientras tú quieras quedarte, no podrá llevársete, te lo prometemos –añadieron Rosa.

–Estará tan enfadada y decepcionada conmigo...

–Ya verás cómo no es para tanto –aseguraron dándole palmaditas de ánimo–. Y ahora debes de tener sueño, te acompañamos a tu cuarto.

–Mmmh –murmuró Balt mirando las luces de camino a su dormitorio–. ¿Por qué las lámparas de toda la mansión se encienden en este rosa raro, menos las de la cocina y el porche?

–Eso es porque las bombillas de la cocina y el porche están alimentadas por la electricidad del generador, el resto no, así que las alimentamos con nuestra energía.

–¿Y por eso son rosas?

–Sí, somos rosas –señalaron sonrientes.

–Ya... ¿Entonces todas las cosas rosas están alimentadas o creadas por t...vosotras?

–Puede que haya algo original, pero sí –contestaron orgullosas.

Llegaron al dormitorio en la torrecilla frontal de la mansión y Balt se quedó plantada bajo el vano de la puerta.

–Todo aquí es rosa –indicó, prácticamente acusó.

–Ah... sí –admitieron–. Tal vez nos apresuramos al anunciar la Residencia y las habitaciones no están... óptimas.

Balt se las quedó mirando unos segundos.

–¿Hay... Hay algo aquí que sea real entonces?

–Oh, sí, todo es real –aseguraron entrando a toquetear los muebles rosas–. Sólo que... son reales porque así lo queremos.

–O sea, que es una ilusión muy buena.

–Aaaaaaah, pueeeede, pero no estoy afectando a tu mente, sino a la materia –intentaron explicar–. Mira, esto es... como el agua a temperatura ambiente, que es líquida, no hay quien se siente en ella... Bueno, sí hay quien se puede sentar, pero precisamente porque usa magia –murmuraron–. A lo que íbamos, si usamos energía podemos evaporarla, o solidificarla si lo hacemos del revés, ¿no? Si dejamos de hacerlo, se volvería a derretir. Pero el hielo es real, aunque no sea lo natural en esta temperatura.

–¿Y la cama no se va a derretir mientras duerma?

–No mientras nosotras estemos aquí –prometieron sonrientes–. Pero por si acaso no vamos a alejarnos mucho de la mansión –terminaron musitando.

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Un momento para explicar un poco más cómo funciona la magia de Rosa =3

¿Vosotres os quedaríais en una habitación insolentemente rosita?

La ResidenciaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora