A la mañana siguiente Balt se despertó con el ruido de voces, abrió los ojos a la habitación absurdamente rosa y recordó dónde estaba. Al correr la cortina vio que habían llegado Chispas y su primo para seguir intentando adecentar aquel desastre de mansión.
Al bajar a la cocina descubrió un café aún caliente en una taza asombrosamente blanca, así que debía de ser original, pero lo que era rosa eran las tortitas.
–¿Te gustan? –preguntaron Rosa asomando a la cocina.
–Ah... ¿las tortitas están hechas con vuestra magia?
–Sep. Pero son reales.
–Ya, pero... ¿si dejaseis de aplicarles vuestra energía... qué son realmente?
–Mmmh... ¿Sabes que las cosas tienen los mismos tipos de átomos pero organizados de forma diferente? En plan... el hierro de tu sangre es el mismo que el de los clavos. Así que si reorganizamos cualquier cosa, ¡bum, se convierte en tortitas! –proclamaron levantando los brazos.
Pero Balt siguió mirando las tortitas rosas con aprensión, pensando en que podrían ser tripas, madera, cualquier trozo de basura, lo que había evacuado en el baño y que a alguna parte iría...
–Lo siento, no quiero ofender, pero...
–¿Quieres pedir un desayuno para que te lo traigan? –sugirieron sin ofenderse.
–No, no, tengo algunas galletas en la maleta –contestó tomando la taza de café para que viera que no le despreciaba el detalle de prepararle el desayuno, sin saber que el agua estaba creada con magia.
–Pues si quieres tener comida, tendrás que ir luego a comprar lo que te apetezca –indicaron volviendo a salir al porche.
Balt se quedó paralizada. ¿Ir ella de compras? ¿Encargarse ella de ir a por lo que quisiera? ¿Tener esa responsabilidad? No se veía capaz.
Un rato después Balt salió al porche y contempló el trajín de socavones y tuberías a la izquierda, la pequeña deforestación al frente y las acumulaciones de metales útiles y basura a la derecha. ¿Y ella qué hacía?
–Oye, tenemos un montón de madera –señalaron Rosa.
–Sí, ya veo... ¿La idea es ampliar el camino de aquí a la carretera?
–Sí, pero ya nos encargamos nosotras de eso. ¿Tú sabes hacer algo con la madera para aprovecharla?
–Pues...sé tallarla.
–Moooola.
–Pero en plan... cosas pequeñas, decoraciones, sellos protectores... –advirtió para que no se hicieran ilusiones.
–Eh, eso de sellos protectores nos interesa. ¿Haces para la casa? –propusieron alegremente sin dejar de mirarla.
–Sí, pero no soy muy buena –se vio en la obligación de avisar.
Pero Rosa ya no la escuchaban porque habían ido a rebanar un árbol.
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La mansión se caerá a trozos, pero va a tener unas moldaduras nuevas preciosas gracias a Balt.
Cir, ¿ya estás metiendo sellos mágicos?
¿Y cuándo no?
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La Residencia
HumorRollo sitcom de capítulos cortísimos con demonios, vampiras, brujas.. Una colección de personajes basados en un meme de "decidme qué vibes os doy" y que van a compartir casa. Minicapítulo cada día de octubre. Portada por Ana Castillo
