(16) 47. Escapada nocturna

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–Voy a ir a buscarlo –anunció Balt saliendo al porche–. ¡Gatito, vuelve! ¿O es que no le gusto? ¿Y si su madre estaba por allí y me lo he llevado?

–Respira –le recordó Violet poniéndole una mano en el hombro–. Esto es cosa de Rosa seguro.

–Nosotras no hemos hecho huir al gatito.

–Pero sí vuestro poder.

Balt se esforzó en conjurar una bolita de luz azulada, pero no era su tipo de magia y estaba muy angustiada. Violet dio un paso adelante y contempló el bosque tras la cortina de agua.

–¿Tenemos lámparas o linternas? –preguntó Balt–. Y-Yo no veo nada –dijo, pero igualmente bajó del porche–. ¿Gatito?

Violet le hizo un gesto para señalarle el montón de árboles que estaban apilados a la izquierda. Alguien los estaba rodeando, alguien de bastante estatura y complexión fuerte.

–¿Por fin te dejas ver? –preguntó la vampira con sequedad.

Al entrar en el radio de luz de la bombilla alimentada por electricidad del porche, pudieron ver mejor a la mujer en camisa de cuadros empapada y con el pelo corto y gris chorreando. Traía algo en una de sus grandes manos y usaba la otra para cubrirlo.

–Creo que esta ratilla se os ha escapado –habló la mujer.

–¡Gatito! –exclamó Balt acercándose, pero receló al ser consciente de lo alta que era la desconocida.

–Sí, gracias por recogerlo –contestaron Rosa–. ¿Quieres pasar dentro? Ésta no es una noche para pasarla en el bosque.

La mujer avanzó hasta el porche, en el que se guareció y le entregó el gatito empapado a Balt, que lo acunó para darle calor.

–¿Qué hacen un demonio, una vampira y una bruja en esta mansión? –cuestionó la mujer, que tenía una cicatriz en la cara marcándole las facciones y las miraba desde las alturas con sus duros ojos grises.

–¿Ser un chiste? –propusieron Rosa.

–¿Y qué hace una licántropa espiándonos en el bosque durante días? –le devolvió Violet.

–Vine a refugiarme y encontré a un demonio y una vampira centenaria, no me fio de lo que traméis.

–Somos la fusión de una humana y un demonio, somos Rosa, pronombre "ellas". ¿Y tú?

–Liath –contestó la mujer pasándose una mano por el pelo para quitarse el exceso de agua.

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Oh, vaya, podría ser ésta nuestra cuarta inquilina ºwº

Oh, vaya, podría ser ésta nuestra cuarta inquilina ºwº

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