(4) 35. Compañeras de pesadilla

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–Y por eso también te animamos a que cambies lo que te apetezca –dijeron Rosa–. Consigue las cortinas que quieras y ponlas en lugar de éstas. Y así con todo.

–Vale... –aceptó Balt mientras miraba suspicaz la cama en la que iba a echarse.

–Buenas noches. Si tienes que usar el baño, que sea el de aquí al lado que es todo rosa, no tiene pérdida.

–D-De acuerdo –respondió, entendiendo las implicaciones de un baño completamente rosa, pero prefiriendo no darle más vueltas e irse a dormir.

Pero en plena madrugada tuvo que levantarse a descubrir qué tal era el baño de loza rosada, fontanería cobriza, azulejos y baldosas rosa pastel... Hasta el techo y el espejo tenían un tonillo, no había ni una superficie de otro color, observó Balt mientras se sentaba en el retrete. No quiso imaginarse el nivel de ruina que tendría aquello para que Rosa derrocharan tanto poder y cogió una porción de papel higiénico rosa chicle.

Iba a regresar a su dormitorio cuando escuchó un ruido sospechoso en el extremo contrario del pasillo, como si alguien arrastrara algo pesado. Balt se quedó plantada mirando con pavor la negrura más allá de lo que iluminaba la lámpara de su cuarto. Y entonces la negrura le devolvió la mirada con dos círculos fucsias.

–¡Ah! –chilló Balt retrocediendo.

–¿Te hemos despertado? –preguntaron las tinieblas y se encendieron algunas lámparas en el pasillo.

–Ah, Rosa... –resopló Balt–. No, me he levantado al baño y ahora vuelvo a la cama. Pero he escuchado un ruido... –informó sin tener claro si quería saber qué estaban arrastrando sus anfitrionas.

–Estamos sacando un colchón, para hacer sitio a los nuevos –explicaron Rosa arrastraron un poco más lo que parecía un fardo destrozado.

Balt asintió decidiendo creerla y regresar a la cama, pero entonces vio cómo una sombra alargada se alzaba a la espalda de Rosa y se acercaba acechante. Balt se quedó tan impactada que no le salió la voz para alertarlas. La sombra atrapó a Rosa del cuello con una garra.

–¿Qué os tengo dicho de trabajar por la noche y no dormir? –siseó Violet.

–Que así consumimos el cuerpo mortal –contestaron Rosa sin parecer haberse asustado–. Pero hay tanto por hacer que...

–No lo haréis si os consumís –interrumpió la vampira arrastrando a Rosa por el pescuezo–. Buenas noches, Balt –deseó perdiéndose en la oscuridad.

Balt tardó unos segundos en recuperarse e ir a atrincherarse en su cuarto.

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Jajasí.

Advertencia: Residencia no apta para gente fácilmente impresionable.

Pobre Balt viviendo en una sitcom XD

La ResidenciaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora