(11) 42. Aguja e invocaciones

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Al día siguiente, Balt hojeaba su viejo libro hacia adelante y hacia atrás.

–¿Qué buscas? –se interesaron Rosa asomándose.

–Miro a ver qué otro sello puedo hacer ahora. Los hay que se pueden enterrar bajo el porche, colgar en las ventanas, en los árboles cercanos...

–Interesante. ¿Pero no ibas a hacerte unas cortinas? –recordaron apoyándose pensativas en el aire.

–Ssssssí, pero... No estaría bien que yo me dedicara a hacer algo sólo para mí mientras el resto estáis trabajando tan duro todos los días. ¿No? –planteó con ojitos culpables.

–¿Recuerdas que todo tu dormitorio está hecho con nuestro poder y que si cambias las cortinas será algo menos que tendremos que alimentar?

–Ah, sí, siento...

–¡Sh! –le chistaron Rosa–. Hazte esas cortinas y cámbialas. Y si se te da bien, te pediremos más cortinas para nosotras.

–Ah... vale –aceptó Balt dejando el libro a un lado–. Voy a tomar medidas.

Así que Balt pasó la mañana midiendo y cortando tela, mientras Rosa hacía su ronda habitual de ir saltando de un lado para el otro.

–Habrá que llenar bien el depósito –le dijo Mario–. Llenarlo varias veces para que se lleve toda la mugre.

–Sí, que nosotras sólo quitamos los cadáveres grandes –asintieron conformes.

–¿Cómo veríais contratar a alguien con un tanque para que venga a limpiarlo? –propuso el chaval.

–O podemos esperar a que llueva para que lo llene.

–Ah... pero eso a saber cuándo es... y cuánto.

–Vamos con las demás y lo deseamos –indicaron llevándoselo a rastras hasta la mansión, donde engancharon a Chispas y Balt.

–¿Invocar lluvia? –planteó la electricista divertida siguiéndole el rollo.

Balt se lo tomó en serio, sabía de brujas que invocaban a los elementos.

–Con el poder que tenemos, vendrá en unos días –calcularon Rosa mirando al cielo despejado–. Perfecto para que nos dé tiempo de terminar de abrir la zanja. ¡Vamos!

Chispas se encogió de hombros y continuó con sus cables, mientras que Balt se volvió a sentar a seguir cosiendo el dobladillo de sus cortinas.

Un vientecillo advirtió de que el tiempo estaba empezando a cambiar.

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Lo bien que nos vendría ahora el poder de Rosa para invocar la lluvia e___e

La ResidenciaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora