Balt se marchó con el repartidor y el gatito, la tarde transcurrió con el habitual trajín y el sol fue cayendo. Horas después, el coche regresó con la cena, una bruja, un gatito más limpio y otra tanda de cosas compradas.
–Tenemos que echarle gotas en los ojos y darle esto otro para desparasitarlo por dentro –enumeraba Balt en la reunión nocturna–. Este pienso es para los primero meses. Pero por lo demás está bien. Es una gata. La he llamado Tinieblas –soltó entusiasmada, pero acto seguido dudó–. Que... igual opináis que me he sobrado...
–No, Tinieblas es un nombre genial para esta bolita de oscuridad –opinaron Rosa.
–A los gatos, o se les llama "Gato" o se les llama algo con clase –coincidió Liath.
Violet se limitó a asentir como muestra de aprobación.
–Y he comprado esta tela gris claro para las cortinas de Liath –anunció Balt–. Es buena tela y el color no es feo, pero es un poco sosa, así que he pensado que podría ponerle una cenefa de esta gasa para darle un poco de contraste.
–Vale, me fío de ti –aceptó la licántropa.
–O-Oh –balbuceó impactada–. Y también he cogido esta tela plateada. Sé que es demasiado, pero... ¿tal vez par un cojín?
Liath hizo una mueca con toda la pinta de ir a dejarse llevar.
Entonces Violet se puso en pie.
–Disculpad –murmuró saliendo al pasillo.
Al grupo le sorprendió la repentina reacción de quien siempre se lo tomaba todo con calma.
–¡Tiene visita! –anunciaron Rosa yéndole detrás.
Liath y Balt se miraron antes de decidir ir a ver qué ocurría. Un coche había aparcado frente a la mansión y sus focos iluminaban el salón a través de las sucias ventanas.
–No la molestéis –ordenó Violet saliendo.
Balt no quería desobedecer, pero Liath se asomó por una ventana y Rosa directamente salieron al porche, así que las otras dos orbitaron hacia la puerta principal.
Una mujer se bajó del coche, saludó escuetamente a Violet y le entregó una caja. Cruzaron algunas palabras y vieron cómo la recién llegada se disponía a volver al asiento de la conductora.
–¡Espera, ¿ya se va?! –vocearon Rosa–. ¡Quédate a descansar!
–Os he dicho que no la molestéis –siseó Violet.
–Pero percibimos sus ganas de cenar y descansar. Podría quedarse dormida al volante. Es más seguro que se quede a pasar la noche. Le haremos una habitación de invitadas –prometieron derrochando carisma ante la cara de muerta hastiada de la vampira.
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¡Conozcamos a la amiga de Violet!
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La Residencia
HumorRollo sitcom de capítulos cortísimos con demonios, vampiras, brujas.. Una colección de personajes basados en un meme de "decidme qué vibes os doy" y que van a compartir casa. Minicapítulo cada día de octubre. Portada por Ana Castillo
