–¿Tenías algo que hacer? –se preocupó Balt.
–Sí, tenía un montón de cosas que hacer –se quejó la Enfermera–. Tengo un par de días de descanso, pero en vez de descansar los echó en hacer todo lo que no puedo hacer el resto de la semana.
–Y por eso te ha venido bien descansar –intervinieron Rosa, que estaban sacando un amasijo de hierros retorcidos y oxidados que a saber qué habían sido en otro tiempo.
–Dije que me quería levantar a las nueve –la acusó la Enfermera.
–Sí, eso dijiste, pero lo que deseabas era dormir bien por una vez, y es lo que has hecho. Da gracias de no haber pronunciado lo que ibas a decir en un primer momento o tendríamos que haberte creado un ataúd de cristal hasta que despertases –se rieron yendo a echar el amasijo al montón de la basura, que cada día era más grande.
La Enfermera frunció el ceño y sacó las llaves del coche para marcharse.
–Pero no te vayas sin desayunar –la instaron Rosa–. Si te esperas un poco vendrá la comida. Si quieres, puedo acompañarte y facilitarte lo que tengas que hacer.
–No, gracias, algo me dice que a la larga eso traería problemas. Pero supongo que es tontería irme corriendo si voy a tener que pararme igualmente a comer algo –suspiró, y al menos ya no sonaba exhausta.
–Bien, ven que te enseñemos lo que tenemos de desayuno –animaron volviendo a entrar en la mansión.
Al rato estaba tomándose un café con bollitos junto a Balt y Liath, que seguían con su práctica.
–Me gusta ver que Violet se ha refugiado en un lugar tan vivo –dijo la Enfermería mientras contemplaba el bosque.
–Pues cómo serían los sitios anteriores para que éste te parezca vivo –comentó Liath, que sacaba la punta de la lengua para concentrarse al clavar la gubia en la madera.
–Oh, el lugar da miedo y se cae a cachos si Rosa no usan su poder, pero estáis vosotras –señaló con cariño–. Sé que es una persona... difícil y que no le gusta hablar, pero el que estéis por aquí le hace bien, la noto más... si digo "animada" os vais a reír, pero es eso.
–¿Podemos preguntar de qué os conocéis? –se interesaron Rosa.
La Enfermera resopló profundamente.
–De verdad que es una larga historia y... no me apetece mucho hablar de ella. Pero si Violet no os lo cuenta... a ella tampoco le apetecerá.
–¿Y decirnos qué le traes? –continuaron Rosa.
–Sangre.
–¿Sólo esa cajita y no vienes todos los días? –se sorprendió Liath–. Y casi no sale, así que no caza. ¿Tan poco come?
–Sí –suspiró la Enfermera con la mirada perdida.
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*se queda mirando el vacío también*
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La Residencia
HumorRollo sitcom de capítulos cortísimos con demonios, vampiras, brujas.. Una colección de personajes basados en un meme de "decidme qué vibes os doy" y que van a compartir casa. Minicapítulo cada día de octubre. Portada por Ana Castillo
