Amaneció un nuevo día y Rosa surgieron de las tripas mohosas de un colchón eviscerado. Se adecentaron el aspecto con purpurina rosa mágica y después se miraron el vientre con una mueca de dolor.
–Ah, sí, las necesidades fisiológicas –recordaron y corrieron a hacer inventario de los baños de la mansión.
Y los había, un buen puñado de ellos, pero todas las tazas de váter estaban o rotas o directamente había un agujero y, de todas formas, no había agua que se llevara el regalito y tampoco sabían si las tuberías llevarían a algún sitio. Tal vez evacuara y después se lo encontrara chorreando en algún pasillo de abajo. Rosa terminaron saltado por una ventana y corriendo al bosque.
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Al cabo de un rato, un coche llegó frente a la mansión y Chispas y un chaval más joven que ella bajaron de él.
–De día no da tan mal rollo como dicen –comentó el chaval para dejar claro que no tenía miedo.
–Bien, espero que sigas opinando lo mismo cuando veas el interior –dijo su prima descargando más rollos de cable.
Rosa salieron caminando del bosque.
–¡Bienvenides! –saludaron abriendo los brazos–. Pasad, pasad, os estábamos esperando.
–Habla raro –cuchicheó el chaval mientras seguían a Rosa.
–¿Algún problema con eso? –contestó su prima en el mismo volumen.
–No sé... Es la primera persona que conozco que habla como con rever... –murmuró él entrando en la mansión.
Pasearon al chaval por el edificio para que se hiciera una idea de cuál era el trabajo. Él fue poniendo cara de espanto y no porque fuera la Mansión de los Crímenes.
–Tía, esto es demasiado curro –se quejó él–. Y yo acabo de... –se atragantó con las palabras al ver el fajo de billetes que le tendían Rosa–. ¿Para mí? –preguntó con un gallo.
–Por el día de hoy, ¿qué te parece?
–Que... viniendo una semana tendría la consola.
–Pues hecho, ponte a currar y dime si necesitas una mano, Tuberías.
–Ey, no soy Tuberías, tengo un nombre.
–¿Sí, cuál? –se interesaron.
–Mario.
Rosa intentaron reprimir la risa, pero no pudieron controlar sus labios y terminó siendo peor.
–De acuerdo, Mario, ve a mirar esas tuberías –le dijeron entre risitas, para fastidio de él–. Procura no meterte en ninguna.
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Cero seriedad aquí.
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La Residencia
HumorRollo sitcom de capítulos cortísimos con demonios, vampiras, brujas.. Una colección de personajes basados en un meme de "decidme qué vibes os doy" y que van a compartir casa. Minicapítulo cada día de octubre. Portada por Ana Castillo
