18. En el bosque

7 2 2
                                        

–Por cierto, ayer cuando me iba me crucé con una tipa en la carretera del bosque –informó Chispas mientras extendía los cables nuevos–. ¿Es otra compañera?

–De momento no somos más, pero tal vez termine acercándose. ¿Cómo es? –se interesaron Rosa.

–Pues alta y fuerte, y me pareció joven, pero el pelo lo tenía todo canoso. Llevaba una camisa a cuadros, así que me tentó parar y preguntarle si era leñadora –dijo con tono bromista–. Pero no quería arriesgarme a ofenderla –añadió más seria.

–Tal vez estuviera de paso, o tal vez esté pensando unirse a La Residencia. De cualquier manera, tenemos que darle una buena impresión –declararon y empezaron a correr por ahí extendiendo cables.

---

Para el mediodía, Rosa se habían aburrido de los cables, pillaron un hacha con sospechosas manchas granates y decidieron que ellas mismas empezarían a limpiar el camino. Cortar el árbol fue fácil con su fuerza, pero calcular que éste caería precisamente sobre el viejo poste eléctrico ya no fue tan fácil para su cabeza de chorlito.

–Menos mal que de todas formas hay que poner nuevo todo eso –consideró Chispas con los brazos en jarras–. Pero, oye, estás to' fuerte –apreció a continuación.

–Tampoco es para tanto, tendríais que ver a nuestra familia. Por cierto, ¿tenéis hambre?

–Voy pidiendo –respondió Chispas alejándose para encontrar el punto de cobertura.

Cuando la electricista no miraba, Rosa pillaron el árbol caído por una rama y lo arrastraron junto a la casa.

A lo largo del día, Rosa talaron un par de árboles más. Podrían haber ido más rápido, y si no lo hicieron no fue por disimular delante de Chispas y Mario el fontanero, sino porque cada vez que derribaban uno creaban una pequeña catástrofe forestal que había que desenmarañar.

Cuando anocheció, Chispas y Mario se marcharon, el segundo murmurando que había demasiado que hacer, pero se le pasaba recordando la consola que podría comprarse. Rosa les despidieron con la mano y después echaron a caminar por el bosque buscando a la mujer de pelo cano y camisa de leñadora, pero no hubo suerte, así que volvieron a la mansión a sacar colchones.

En la espesura, alguien vigilaba la casa sin acercarse mucho.

________________________

CHAAAAAANNNNNNN~~

La ResidenciaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora