(10) 41. La inauguración

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Al día siguiente, Balt trabajó todo lo que hizo falta para terminar de tallar el sello, que ahora era un precioso nudo intrincado de un palmo de largo y tres de largo.

–Es muy bonito –apreció Chispas durante el descanso de la comida.

–Me ha quedado un poco descompensado... podría ser más armonioso –lamentó la bruja.

Rosa acudió a cogerla de los brazos y sacudirla adelante y atrás con una mínima fracción de su fuerza.

–Que lo importante es que funcioneeeeeee –le recordaron.

–Lo sé, pero... Agh, dejadme, yo me entiendo.

–No te dejamos, vas a descansar –declararon llevándola en volandas a una tumbona rosa al sol.

A la noche, Balt le presentó el sello a Violet casi con reverencia y se quedó esperando su veredicto mientras se retorcía las manos.

–Tiene muy buena pinta –opinó la vampira–. Podemos clavarlo ahora en el dintel. Cuando se renueve la puerta, ya lo incrustaremos mejor.

–Está un poco descompensado... –empezó a lamentar Balt, pero se interrumpió cuando Violet levantó una huesuda y pálida mano.

–Esta bien. Es funcional y bonito. La perfección no existe. Siempre puede hacerse más grande, más armonioso, más intrincado, sí, pero a base de practicar, no de fustigarse. Repítelo dentro de un año si quieres. Ahora pasa a otra cosa.

Balt asintió y se quedó cabizbaja.

–No es un reproche. Tienes más talento del que crees –le dijo Violet–. Y ahora coged algo de beber y venid al porche –añadió llevándose el sello y su taza de café.

La vampira lo clavó en el dintel de la decrépita puerta.

–¿Tenéis algunas palabras para inaugurarlo?

–Ah... Que la buenaventura esté con esta casa –soltó Balt.

–Nosotras nos encargamos de eso –proclamaron Rosa carcajeándose.

Las tres brindaron y bebieron, café en el caso de Violet, refresco comprado en el de Balt y licor mágicamente destilado a partir de un viejo colchón en el caso de Rosa. Así dieron por inaugurado el sello que hacía de aquella ruinosa mansión un poco más un hogar.

Entraron y a los minutos se encendieron las luces rosadas en el cuarto de Balt, unos minutos después se apagaron cuando la bruja se hubo ido a dormir y la noche quedó oscura y silenciosa.

Pero alguien o algo salió del bosque y avanzó hasta la puerta principal husmeando, rondando el porche y, tal vez por el sello protector, no fue más allá.

En el primer piso, una sombra se movió lentamente en una ventana, Violet vigilaba a quien las vigilaba.

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¿Quién rondará el bosque~?

¿Cuándo dará la cara~?

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