El divorcio es algo difícil para toda familia, sin embargo, lo es aún peor para quienes tienen hijos. Im Nayeon y Yoo Jeongyeon fueron un feliz matrimonio durante seis años, hasta que, después de momentos sumamente tensos entre ambas, llevaron al di...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
YOO JEONGYEON'S POV:
Acostumbrarnos a ser madres de dos hijas fue un tanto difícil; ya no podíamos brindarle la misma atención a Ryujinnie, y aunque ella no se quejó, nosotras nos sentíamos mal por ello. Nuestra bebé no es de exigir demasiado, desde el primer momento en casa ha sido así; si todas sus necesidades están satisfechas, se quedará dormida o mirará a algún lugar que le parezca interesante. Últimamente Zanahoria la ha conquistado. Ryujin toma en brazos a su enorme gato y lo lleva hasta su hermanita para pretender que él le está hablando a la bebé, haciéndola reír a carcajadas durante un largo rato.
Debo confesar que, si bien ya hemos pasado por esto antes, esta vez se nos está haciendo un poco más difícil cuidar de una recién nacida. Con Ryujin era sencillo, incluso divertido, nos cansábamos pero no en exceso; ahora las cosas son distintas, tenemos también que cuidar de nuestra bebé mayor y un gato. Si la bebé se despierta por las noches, tenemos que asegurarnos de que Ryujin no se haya despertado también, y en caso de que lo haya hecho, entonces debemos hacerla dormir nuevamente. Pensamos que nuestra segunda vez siendo madres no sería tan complejo, pero la verdad es que, siendo primerizas, fue mucho más fácil que esta vez.
Al menos, ya estamos acostumbradas y hemos establecido una rutina que nos acomoda a todas. Tardamos un poco en llegar a ella, pero afortunadamente, pudimos hacerlo.
Nuestras amigas se han ofrecido a darnos una mano de vez en cuando, pero la verdad es que preferimos que quien más reciba compañía durante este tiempo es Tzuyu, que se encuentra sola durante esta nueva etapa en su vida. Todas nos aseguramos de ir de visita y llevarle un par de cosas que podrían ser necesarias. La mimamos y seguimos tratando como si fuese una bebé más, tal como siempre, aunque ya haya tenido a su propia bebé.
Hoy Nayeon fue a la tienda para poder atender a una clienta especial y Ryujinnie ha vuelto a clase, así que ahora me encuentro sola en casa con mi bebé. Y el gato. He estado descansando desde hace un rato, así que decido que ya es hora de hacer algo por mi vida y salir de esta casa. El clima está enfriando últimamente, así que abrigo a mi pequeña hija lo más posible para que no se resfríe pero que no se sienta incómoda, me pongo algo encima y emprendo mi camino, que en realidad, no tiene un destino en específico.
Aún es temprano, pero ya hay gente fuera del trabajo tomándose un tiempo para sí mismas, o con amistades y amores. Camino por el parque, en donde las hojas de los árboles ya están caídas en su mayoría y los perros corren alegres por toda la extensión del lugar. Este es el camino que Nayeon toma cuando camina de regreso a casa, ya que no le gusta venir muy seguido en auto, por miedo a que algo ocurra y yo no tener ningún medio de transporte, aunque en casa tengamos dos automóviles. Es un parque hermoso, lleno de vida; los árboles a cada lado del camino, flores por todos lados, asientos de estilo antiguo, juegos para los niños y un sinfín de pasto en el cual los animalitos juegan o la gente viene a disfrutar en picnics.
A lo lejos veo en un puesto de flores a una pequeña niña muy parecida a mi Ryujinnie, tomada de la mano con quien supongo es su madre, pero que no puedo ver bien por la distancia. La niña ríe a carcajadas cuando un perro se le acerca para jugar. De pronto, recuerdo que Ryu hoy salía más temprano de la escuela y no he ido a buscarla aún, de prisa trato de encontrar mi celular para poder verificar la hora, pero la bebé comienza a llorar, probablemente hambrienta. Me distraigo del camino tratando de atender las dos urgencias que se me han presentado al mismo tiempo, hasta que, sin querer, choco con la misma niña que vi antes, que iba corriendo sin fijarse en su camino, tan distraída como yo.