El jueves, Martin y Juanjo lo pasaron encerrados entre clases y cabinas estudiando. Eran las 18:30, Denna y María estaban merendando unos pastelitos que había traído esta última por su dieciocho cumpleaños.
-¡Cumpleaños feliz, te deseamos Mariiiiii, cumpleaños feliz! - cantaban Almu y Juanjo mientras grababan en vídeo y aplaudían.
-Mari que ya eres mayor de edad - dijo Juanjo acercándose a dejarle un tierno beso en la mejilla, abrazándola contra su pecho.
María le abrazó con fuerza contra sí mientras Almudena se unía al bonito momento. En ese instante, Martin pasaba por el pasillo y vio a los tres amigos abrazados, sonrió sin querer y se metió en la cabina contigua, la número cuatro como siempre.
-Que bonito es teneros, chicos - expresó María limpiándose las lágrimas que asomaban en sus ojos.
-Oi me muero contigo - dijo Denna abalanzándose de nuevo - eres tan bonita, te queremos.
-Eres mi xoxona, ya lo sabes - dijo Juanjo revolviéndole el pelo.
Las dos amigas se fueron a sus respectivas clases dejando a Juanjo solo con sus partituras. No tardó en escuchar la ya conocida obra de Bach que su compañero de cámara estaba practicando este curso.
Decidió quedarse en silencio escuchándole tocar, embobado con su prodigiosa capacidad. Estaba claro que había mejorado muchísimo desde la última vez que le había oído. Si el maño tuviera más confianza con él, habría entrado a su cabina para poder verle tocar, porque solo la melodía no haría justicia a su imponente figura moviendo los brazos con decisión y ese flequillo revoltoso que caía sobre su frente. Pero no podía ser, no tenían tanta amistad. Aunque Juanjo sí que la quisiera en lo más adentro de su corazón. De momento solo podía imaginárselo.
Cuando llegó al pasaje en el que siempre se confundía, el maño contuvo la respiración para ver como le salía perfectamente. Soltó el aire contenido debido al nerviosismo y se le formó una sonrisa sincera en el rostro.
No supo de dónde sacó las fuerzas para llevar a cabo lo que estaba a punto de hacer, pero no pensó en las consecuencias que esto tendría en un futuro cercano. Sacó el teléfono de su bolsillo y buscó entre sus contactos: Martin conser. Analizó su foto de perfil, era él tocando el violín encima de un escenario. Salía guapísimo.
¿Qué estás pensando Juanjo?
"Juanjo: has desafinado un poco ¿no? 🤫" 19:05
Bloqueó el teléfono rápido y lo guardó en su bolsillo para evitar ponerse más nervioso por lo que acababa de hacer y abrió el cuaderno para comenzar a practicar.
Martin terminó de tocar, con la respiración acelerada y una sonrisa que nadie podría borrar del rostro. El pasaje le había salido perfecto. La pantalla de su móvil se iluminó mostrando el mensaje que Juanjo acababa de enviarle.
No estaba entendiendo nada. ¿Se habría equivocado? De pronto, la melodía de un piano en la cabina contigua le abrió la mente. Era Juanjo.
Posó su violín en la funda rápidamente y tecleó una respuesta. Sonrió ante su ingenio.
"Martin: no puedo decirte lo mismo, al final el piano ya viene afinado de casa. No tiene el mismo mérito 😘" 19:08
Juanjo estaba acabando de practicar la obra cuando el pantalón vibró con la notificación de Martin. Siguió tocando para no parecer desesperado. Se equivocó debido a los nervios y se maldijo a sí mismo por dejar que las emociones le ganasen a la interpretación.
Cuando leyó su respuesta soltó una carcajada que fue audible para Martin, que estaba bebiendo agua en la cabina en silencio, esperando su reacción.
Juanjo entró al chat viendo que Martin seguía en línea, de pronto su estado volvió de nuevo a escribiendo, por lo que se quedó parado esperando a lo que iba a decir.
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CONTRA LAS CUERDAS
FanfictionJuanjo y Martin cruzan caminos en el último curso en el Conservatorio, compartiendo agrupación de cámara. Pronto empiezan las discusiones entre ambos ¿Serán capaces de dejar atrás su ego y trabajar en equipo dejando a un lado sus diferencias?
