La noche previa al vuelo, Martin y Juanjo durmieron como dos bebés. Cayeron rendidos en la cama del vasco como si llevaran días sin dormir. Descansaron plácidamente del tirón, sin tensiones ni despertares frutos de los nervios. Martin dormía boca arriba con el cuerpo del maño encima de su pecho. Sus respiraciones estaban acompasadas y el pecho del vasco subía y bajaba con tranquilidad. Juanjo tenía abrazada la cintura del vasco cuando el despertador sonó a las 7:00.
El maño trepó hasta alcanzar los labios de Martin, que aún tenía los ojos cerrados intentando retrasar el momento de tener que empezar el día. Cuando notó los cálidos besos de su persona favorita sobre los suyos, no pudo reprimir la sonrisa bobalicona que se asentó en su rostro, siguiéndole el beso con gusto. Sus pestañas reposaban sobre sus mejillas sonrojadas fruto del calor que el cuerpo del maño emanaba con el contacto. Se abrazaron más fuerte, dejando caricias por toda piel desnuda que veían, entre risas y besos silenciosos.
Tras remolonear cinco minutos, ambos se desperezaron y se vistieron con un chandal cómodo, pues iban a pasar gran parte del día entre aeropuertos y trayectos hasta el hostel en el que dormirían.
En total iban a ser cinco días de ensueño, llenos de actividades lúdicas musicales e históricas, también tendrían tiempo para disfrutar de la compañía de sus amistades, siendo el culmen a diez años de compartir demasiadas horas juntos. Tenía que ser inolvidable, o eso alegaban sus amigos en el grupo de WhatsApp con los más de 500 mensajes la tarde anterior y que, por razones obvias, Juanjo y Martin habían ignorado, pasando las horas entre las sábanas de este último. Secretos que quedarían para ellos dos.
Martin había viajado infinidad de veces a la capital austriaca, en compañía de sus padres, o solo de intercambio. La conocía al dedillo y era una de sus capitales europeas favoritas. Sus calles e historia le transmitían demasiadas cosas. Esta iba a ser diferente, Juanjo para él era su persona favorita del universo e imaginarse caminando por sus amplias avenidas de la mano de este, hacía que se le pusiera la piel de gallina. Podría llorar de la emoción.
Había pasado la tarde contándole anécdotas de sus anteriores viajes, el maño escuchaba atentamente, nunca había tenido oportunidad de viajar tanto debido al trabajo de sus padres pero ver el brillo en los ojos del vasco le hacía sentirse eufórico. Quería hacer todo lo que este le propusiera, cumplirlo a su lado. Los sueños compartidos empezaban a sonar demasiado bien.
A las 8 en punto estaban en el aeropuerto, despidiéndose con abrazos del padre de Martin y de los padres de Juanjo. Los padres de Almudena también se habían acercado y estaban todos hablando animadamente con sus maletas delante de sus cuerpos.
Almudena se había tirado encima de su mejor amigo mientras Juanjo le daba vueltas en el aire. Llevaba dos trenzas largas y un chandal blanco, a juego con su gorro. El abrigo ocupaba por completo su cuerpo, haciendo que ocupara el doble de espacio.
-Me han dicho que hay bajas temperaturas ahora en Viena, vengo preparada - reía la rubia en la oreja de su mejor amigo.
Martin estaba abrazando a Álex en ese instante mientras le felicitaba por el éxito en las pruebas. Belén y María estaban unos pasos por detrás, despidiéndose de sus familias y charlando animadamente.
No tardaron en llegar el resto de compañeros y profesores, realizando un recuento de todos para ver si estaban al completo. Pasaron el control y se dirigieron a la cabina del avión entre nervios y gritos. Almudena , Álex, Martin y Juanjo estaban sentados en la misma fila, separadas ambas parejas por el pasillo central.
Juanjo pidió a Martin que se sentase al lado de la ventaba, se agobiaba mucho en este tipo de transportes y tener cerca el pasillo le hacía sentir seguro por si tenía que salir corriendo. O eso pensaba. Martin sintió ternura por los nervios del chico y entrelazó sus manos, dejando un suave beso en su mejilla. Al vasco realmente le encantaba la forma en que ambos se complementaban, él adoraba sentarse en la ventana y mirar a través de la ventanilla los paisajes desde las nubes. Lo que Martin no sabía era que todo era mentira y formaba parte del plan del maño, que acababa de comenzar justo en ese instante.
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CONTRA LAS CUERDAS
FanfictionJuanjo y Martin cruzan caminos en el último curso en el Conservatorio, compartiendo agrupación de cámara. Pronto empiezan las discusiones entre ambos ¿Serán capaces de dejar atrás su ego y trabajar en equipo dejando a un lado sus diferencias?
