Las dos horas de orquesta se hicieron interminables para Martin. Sentía que la manecilla del reloj iba en el sentido contrario, como si en vez de avanzar retrocediera. Parecía que el tiempo quería hacerle sufrir.
Se perdió en sus pensamientos, agradeciendo que su compañera de atril, Inés, apuntara todas las indicaciones de la profesora, porque si le preguntasen a él, no sabría ni qué decir. Dio gracias también a que se había estudiado las partituras previamente y tocó en piloto automático, pues anímicamente no se encontraba en su mejor momento. Era un grandísimo músico, capaz de ejecutar grandes obras sin mucho esfuerzo. Bueno, en realidad, siempre había mucho esfuerzo detrás de él. Muchas horas desde bien pequeño de ensayo-error hasta ser capaz de clavar cualquier nota con los ojos cerrados. Simplemente era que Martin lo hacía parecer todo mucho más sencillo.
Cuando la clase terminó, Martin trató de recoger rápidamente su instrumento para pasar por el baño antes de acudir al aula donde se impartiría la clase de música de cámara. En realidad quería salir de allí para no sentirse asfixiado. Denna le siguió hasta colocarse a dos pasos de él.
-Martin - dijo la rubia, logrando que el vasco la mirase - ¿nos vemos ahora? - preguntó con una sonrisa sincera.
-Si, si... voy al baño primero, avisa a Daniel, por favor - dijo en un susurro.
Denna asintió sintiendo una punzada en su corazón. El vasco apretó los labios en una despedida y fue al baño para echarse un poco de agua en la cara. El frescor le alivio momentáneamente la falta de aire en su pecho. Realizó varias respiraciones pausadas para tratar de calmar su corazón desbocado ates de salir hacia su próxima clase.
Sintió el teléfono vibrar en su bolsillo. Lo miró de soslayo, encontrándose en la pantalla iluminado el nombre de "Mamá". Rodó los ojos y lo volvió a guardar. Supuso que Ana ya le habría puesto al día del incidente de la clase de orquesta. Se lamentó en ese momento de tener una madre tan controladora y que supiera cada paso que daba. La música para él era un refugio pero sus alas no volarían hasta que no dejase esas cuatro paredes y emprendiera su propio rumbo fuera de las garras de ella.
Entró en el aula 23 de la cuarta planta, encontrándose de frente con los ojos avellana de Juanjo, que se encontraba sentado en el piano de cola. Sintió un escalofrío recorrerle toda la espina dorsal ¿Qué acababa de pasar?
Al abrir un poco más la puerta se encontró con Denna, que estaba terminando de sentarse en su silla, colocando el atril a la altura de sus ojos. Sentado encima de la mesa el profesor leía las anotaciones de su cuaderno.
-Perdón - dijo Martin - buenas tardes.
-Hola Martin, solo faltabas tú - dijo Daniel con una sonrisa - toma asiento.
Denna le dedicó una media sonrisa mientras Juanjo permanecía serio analizando los movimientos del vasco.
-Bueno chicos, yo soy Daniel pero podéis llamarme Dani, que tampoco nos llevamos tanta edad eh - rió - antes de nada quiero conoceros un poco, contadme que os llevo a estudiar música, el instrumento que escogisteis, que haréis el año que viene ... bueno ¿quién empieza? - preguntó repasando a sus tres alumnos.
-Empiezo yo, si queréis - dijo la rubia, mientras Dani asentía- bueno, me llamo Almudena, tengo 18 años y estoy en mi último año de Conservatorio. Toco el violonchelo y lo escogí un poco por intuición, no tenía ni idea de que me gusta y que no, vi un instrumento grande y dije para mí - el profesor se rió con el comentario mientras Denna se sonrojaba - aún no tengo claro qué hacer el año que viene, sé que la música se me da bien pero también me gustan mucho las ciencias, se me dan bien las matemáticas y tal. Mi cabeza es todo un lío, la verdad. Mi profesora dice que no pierda la oportunidad de intentarlo...
ESTÁS LEYENDO
CONTRA LAS CUERDAS
FanfictionJuanjo y Martin cruzan caminos en el último curso en el Conservatorio, compartiendo agrupación de cámara. Pronto empiezan las discusiones entre ambos ¿Serán capaces de dejar atrás su ego y trabajar en equipo dejando a un lado sus diferencias?
