Martin miraba a todos lados del edificio del Conservatorio para ver si desde la ventana en la que Juanjo estaba dando clase en ese momento podía verles. Suspiró aliviado cuando se dio cuenta que el gran árbol que decoraba la cafetería impedía todo tipo de visión.
Era una tarde de lunes de principios de marzo. Todos estaban enfundados en sus abrigos, gorros y bufandas debido a las bajas temperaturas que azotaban la capital esa semana. No llovía pero cada vez que alguno hablaba salía una pequeña nube de vapor de sus bocas. El hecho de que la terraza de su habitual cafetería tuviera estufas fue un plus más que hizo a todos quedarse en la calle a pesar del frío, además de que Álex quería fumarse un cigarro.
-Aquí estamos perfectos - terminó sentándose el vasco.
-Martin, hijo mío - se quejó Álex - si está en clase no nos va a ver desde aquí - rodó los ojos mientras le daba un golpecito en el hombro.
-Si lo hacemos bien, lo hacemos bien - se quejó el vasco fingiendo enfado.
Álex le sacó la lengua como respuesta para acabar abrazados. No había persona en el mundo que quisiera más a Martin que su mejor amigo. Daría la vida por él y lo había demostrado con creces. Quizá hubiera aparecido más tarde de lo indicado pero jamás quiso pisar lo que Martin y Sergio tuvieron. Él solo tomó el sitio que el vasco le dejó, ganándose su corazón al completo.
-Ponnos cuatro cafés y un ColaCao, por favor - pidió Almudena con una sonrisa a la camarera que tomaba nota en una pequeña libreta.
Martin no pudo reprimir la sonrisa que se formaba en su cara. Había conseguido un grupo de amigos que le conocían tanto y no le juzgaban por ello.
La camarera no tardó en volver con todos los vasos, dejando también un pequeño cuenco de patatas fritas y frutos secos variados. El dueño de la cafetería les tenía mucho aprecio después de tantos años y siempre les dejaba una pequeña notita con una cara sonriente.
-Bueno, ¿para qué nos has reunido? - pregunto Belén mientras trataba de calentar sus manos con la taza humeante.
-Vale - dijo echando una mirada cómplice a Almudena mientras entrelazaban sus manos - este finde es el cumpleaños de Juanjo. Concretamente el sábado. Y queremos hacerle una sorpresa. Espero que no tengáis planes y si los tenéis, ¡ya podéis ir deshaciéndolos! - añadió con una sonrisa.
-Oh me encantan las sorpresas- chilló María - cuéntame más- añadió mientras se colocaba en el borde de la silla.
-Nuestra idea es prepararle una fiesta temática karaoke - explicó Almudena con una patata frita en la mano que tardó en entrar en su boca.
-¿Pero dónde vamos a hacer un karaoke? - interrumpió Belén - el del pueblo cerró hace poco.
-No interrumpas Bel- se quejó Martin dándole un codazo a su amiga - sigue Almu...
-Gracias amore - dijo dedicándole una sonrisa- habíamos pensado en engañarle. Ya sabéis que le encanta salir por ahí en su cumpleaños, seguramente nos diga algo un día de estos. Entonces todos le decimos que ese día tenemos cosas que hacer menos yo. Yo seré el cebo - rió maliciosamente - pasaré un rato con él y le llevaré a casa de la madre de Martin donde estaréis todos.
-Vale - dijo María - pero tenéis un problemilla.
-¿Cuál? - preguntó Martin frunciendo el ceño.
-Juanjo quiere tener todo bajo control todo el rato - explicó - ¿cómo vais a ocultárselo durante la semana?
-María tiene razón - añadió Álex- es muy listo el cabrón.
-¡Joder! - se quejó Martin - ¿no sabéis hacer de actores unos días? Si no tratad de evitarle durante esta semana salvo lo más imprescindible si no os veis capaces de cerrar la boquita - dijo mirando a María que se llevó la mano al pecho ofendida mientras todos rompían en carcajadas.
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CONTRA LAS CUERDAS
FanfictionJuanjo y Martin cruzan caminos en el último curso en el Conservatorio, compartiendo agrupación de cámara. Pronto empiezan las discusiones entre ambos ¿Serán capaces de dejar atrás su ego y trabajar en equipo dejando a un lado sus diferencias?
