Martin y Juanjo salieron del auditorio sin mirar atrás. Una vez fuera del mismo, Juanjo tiró de su muñeca para meterle en el primer baño que tuvo cerca. Se aseguró de que en ese momento no hubiera nadie usándolo y se lanzó a abrazarle con fuerza mientras ambos se introducían en uno de los cubículos, cerrando el pestillo detrás de ellos.
-¿Estás bien? - preguntó cauteloso Juanjo separándose un poco de su cuerpo para analizar el gesto del vasco.
-Sí... es un pesado, no se cansa de buscarme - respondió Martin sin energías - de todas formas, gracias por salvarme de la conversación. Puede llegar a ser demasiado intenso cuando quiere.
El vasco se acercó al maño, rompiendo la distancia que había entre ambos de nuevo para demostrarle su agradecimiento. Se puso de puntillas rodeando el cuello de Juanjo, inhalando el delicado aroma de su colonia mientras dejaba suaves besos en su hombro. El maño por el contrario le rodeó por la cintura, acercándole más hacía sí mismo y soltando risitas pues el bigote de Martin le causaba cosquillas en la piel expuesta.
Estuvieron un rato más en silencio, mirándose a los ojos y conversando a través de ellos sin necesidad de palabras, hasta que decidieron que era hora de salir, la audición comenzaría en breves minutos. Juanjo le dejó un suave beso en los labios acompañado de "un vas a brillar, creételo. Estaré en primera fila", que logró sacar una de las sonrisas más bonitas que Juanjo juró haber visto jamás.
Cuando los niños que ocuparon los baños contiguos desaparecieron, Martin se marchó hacia el auditorio, no sin antes robar otro beso a Juanjo, el cual se quedó quieto por más segundos de los que podría llegar a confesar embriagado por el vasco. No supo que tenía, pero sus besos comenzaban a ser adictivos.
Martin caminó decidido de nuevo hacía donde había dejado la funda de su violín con las energías recargadas. No sabía cómo pero ese chico de metro ochenta le estaba haciendo que el último año no fuera tan infierno como había imaginado. Para su suerte Sergio había desaparecido de su vista. Los alumnos de su madre estaban reunidos en el camerino contiguo, sin necesidad de compartir espacio. El vasco lo agradeció enormemente.
Su profesor se acercó al verle pensando en sus cosas y le revolvió el pelo como siempre hacían, ganándose una sonrisa sincera del vasco.
-Lo vas a bordar ¿vale? Estate tranquilo. Como en el ensayo de ayer - expresó César con un gesto de calma en sus manos. Dejó un apretón en el hombro de su alumno mientras se acercaba a afinar los violines de los más pequeños.
Martin se apartó un poco del grupo, afinando el suyo propio con el metrónomo-afinador que llevaba usando tantos años. Una vez lo tuvo listo, aplicó un poco de resina sobre su arco, no demasiada. Después de tantos años había encontrado el punto exacto para que no chirriase al ejercer presión sobre el arco. Limpió con sumo cuidado el cuerpo del violín con el producto especial y la balleta, dando por finalizada la preparación previa a la audición.
-¡Chicos! Vamos todos a sentarnos a las primeras butacas - explicó César.
Martin cogió sus partituras y puso su teléfono en modo "no molestar", mientras le guardaba en el bolsillo de la funda del violín. Tenía varios mensajes pendientes, pero ahora mismo no le importaba.
Fue el último en salir del camerino, viendo cómo los más pequeños presos de los nervios eran incapaces de mantenerse quietos en sus butacas. Martin ojeó el auditorio encontrándose con los ojos orgullosos de su padre en la quinta fila y como si fuera cosa del destino, Juanjo justo en la fila de delante. Les dedicó una sonrisa sincera a ambos antes de tomar asiento junto a César.
Como siempre, su madre tenía que dar la nota. Aunque fuera una audición conjunta de los dos profesores de violín, ella tenía que presentar el concierto. Martin rodó los ojos, hundiéndose en la silla. César se dio cuenta y dejó un suave apretón en el brazo de Martin que reposaba sobre sus muslos. El vasco le devolvió una mirada cargada de significado.
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CONTRA LAS CUERDAS
FanfictionJuanjo y Martin cruzan caminos en el último curso en el Conservatorio, compartiendo agrupación de cámara. Pronto empiezan las discusiones entre ambos ¿Serán capaces de dejar atrás su ego y trabajar en equipo dejando a un lado sus diferencias?
