Los primeros rayos del sol de la mañana comenzaban a introducirse por la ventana del dormitorio en el que Juanjo y Martin dormían plácidamente. El vasco fue el primero en percatarse de la luz que entraba, abriendo los ojos con pesar y el ceño fruncido debido al cambio brusco de luminosidad. Se movió brevemente para que el cuerpo de Juanjo, que estaba prácticamente encima de él, le tapase por completo del sol. Se permitió perderse durante un rato analizando el rostro esculpido por los dioses que tenía su novio acariciando con su dedo índice cada parte. La tez perfecta, las mejillas sonrojadas y las pestañas reposando con un gesto tranquilo, respirando con normalidad, como si estuviera muy a gusto junto a él. Se acurrucó un poco más a su cuerpo, inhalando su característico olor, recibiendo como respuesta un agarre más firme sobre su cintura. Solo una sábana fina cubría sus cuerpos desnudos, no necesitaban nada más.
-Teníamos que haber bajado la persiana - pensó el vasco.
¿Pero cómo iban a haber bajado la persiana? No habían tenido tiempo para ello. Los recuerdos iban apareciendo en la mente del vasco siendo imposible que no se le formase una sonrisa enorme en los labios. Hacía un año que habían comenzado su relación en aquel avión de Viena con la carta más bonita que Martin había recibido nunca y quería celebrarlo por todo lo alto. Para Martin no entraba en los planes aquella mañana, que Juanjo estuviera haciéndose el loco mientras desayunaba de manera precipitada, como si se hubiera olvidado de la fecha. Este hecho molestó muchísimo al vasco quien estuvo picado ignorando sus mensajes durante toda la jornada. Juanjo sabía que estaba tensando la cuerda demasiado pero sabía que al final, todo quedaría en un recuerdo gracioso. Le era difícil esconder la sonrisa viendo el ceño fruncido de su chico y sus brazos cruzados como si de un niño pequeño se tratase. Era imposible no tirarse encima de él a comerle a besos. ¿Acaso se pensaba que estaba actuando como si nada con esa carita enfadada?
Apenas se habían visto en todo el día debido a las clases. El viernes era el peor día de la semana para ambos pues tenían que pasar prácticamente todo el día separados debido a la diferencia de clases. Si a eso se le suma que el maño había actuado como si fuera un día normal, terminó por molestar e irritar al vasco, que se picaba con facilidad. En su convivencia habían tenido pequeños roces normales que se solucionaban con brevedad, pues sabían juntarse a hablar de lo que a ambos les molestaba para mejorar juntos. ¿Pero esto? Esto decepcionó bastante a Martin quien tenía guardado en su bolsillo del pantalón un par de billetes a Zaragoza como regalo de aniversario. Sabía que su chico echaba mucho de menos a su familia y quería sorprenderle, pero el orgullo le estaba haciendo que la mano le quemase, siendo imposible habérselo entregado en el desayuno después de la cara de normalidad que Juanjo tenía. Estaba molesto y pensaba echárselo en cara en cuanto saliera de su clase de violín.
Lo que no esperaba es que Juanjo estuviera sentado en el muro al lado de la entrada del Conservatorio, aguardando su salida de clase de violín. Llevaba puesto unos vaqueros anchos y una camisa negra junto a una chupa de cuero. Y su sonrisa. Su jodida sonrisa en la boca con un ramo de flores rojas. Martin abrió la boca en un gesto de sorpresa y corrió en dirección a su chico sin pensárselo dos veces. Le dio igual si alguien podía verles y se fundió en un abrazo con cuidado de no dar ningún golpe a su violín, que reposaba sobre su espalda.
-¡Eres un mentiroso! - se quejó Martin mientras dejaba besos en su mejilla - ¡Cabrón, me has hecho creer que ya no te importaba!- golpeaba suavemente su pecho y sus hombros para finalmente abrazarle de nuevo.
Juanjo reía suavemente mientras acariciaba el pelo de su nuca.
-¿Cómo me iba a olvidar del día más importante de mi vida después del que te conocí por primera vez mi amor? -susurró en su oído haciendo que todo el vello del vasco se erizase.
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CONTRA LAS CUERDAS
FanfictionJuanjo y Martin cruzan caminos en el último curso en el Conservatorio, compartiendo agrupación de cámara. Pronto empiezan las discusiones entre ambos ¿Serán capaces de dejar atrás su ego y trabajar en equipo dejando a un lado sus diferencias?
