Juanjo cargó con facilidad el cuerpo delgado y esbelto de Martin. El vasco rodeó la cintura del maño entrelazando sus piernas como si fuera su posición habitual e iba dejando pequeños besos y mordiscos por el cuello provocando la risa de Juanjo, incapaz de abrir la puerta de la cabaña.
Una vez dentro, apenas tuvieron tiempo de echar un vistazo rápido en busca del dormitorio principal, donde en ese instante se encontraban desnudos, solo cubiertos por un par de sábanas.
Habían pasado por lo menos un par de horas desde que habían llegado. Juanjo estaba dormido sobre el pecho de Martin, quien le acariciaba sin parar los brazos y el pelo. El vasco no supo por qué, quizá el agobio del momento, pero empezó a llorar desconsoladamente tratando de hacerlo en silencio para no despertar a Juanjo. Le fue un poco complicado aguantar los sollozos que aparecían en su boca.
-Mi vida -se revolvió Juanjo alarmado- ¿por qué estás llorando? ¿Hice algo mal? -preguntó el maño acunando sus mejillas.
-Joder, no quería despertarte... - ahogó un sollozo.
-No seas idiota- respondió aferrándose más al cuerpo del vasco- cuéntame que te preocupa.
Juanjo lo miraba intensamente, acariciando su cintura con cariño, animándole a abrirse con él.
-Te va a parecer una tontería pero nunca he tenido pareja y me da miedo no saber ser la tuya ... cuando llegue el momento- confesó jugando con las sábanas.
-Mi amor- dijo firmando un puchero, empezó a dejar suaves besos por sus mejillas para tratar de reconfortarle- lo estás haciendo todo super bien, y aunque nuestros amigos estén empeñados en meternos presión para que digamos que somos pareja, cada uno tenemos nuestros tiempos y no pasa nada ¿vale?
Martin asintió robándole un beso rápido.
-Siempre sabes que decir en el mejor momento Juanji.
-Cuando te lo pida será en un momento especial -siguió hablando el maño con los ojos brillantes- que sé que eres un romanticón, Martin- bromeó.
Martin le tiró una almohada ante las carcajadas del maño.
-¿Te apetece que probemos la bañera-jacuzzi? -preguntó el vasco elevando las cejas de manera sugerente.
-Nada me encantaría más - sonrió acariciando sus mejillas.
Los dos, completamente desnudos, caminaron de la mano hasta el baño, introduciéndose en la bañera una vez estuvo llena de agua caliente y espuma.Jugaron un rato y se dieron mimos. Martin enjabonó el cabello del maño de manera delicada, provocando que este cerrase los ojos y se recostase sobre su pecho.
-¿Cuál es tu mayor miedo?- preguntó el maño después de un rato en silencio.
-¿Y esa pregunta tan profunda? - bromeó el vasco nervioso.
-Porque quiero conocerte. Te he visto desnudo pero quiero conocer la desnudez de aquí- explicó mientras tocaba el corazón de Martin- y quererte más de lo que ya lo hago... Puedes preguntarme lo mismo a mí o lo que se te ocurra.
-Vale...- suspiró Martin mientras pensaba- en realidad tengo más de un miedo- confesó nervioso.
-Cuéntamelo todo, tengo todo el tiempo del mundo para ti- explicó acomodándose cara a cara con las piernas entrelazadas.
-Me da miedo ... no ser suficiente para nadie, al final todo el mundo acaba apartándose de mi vida- susurró bajando la voz- mi madre, bueno ya la has visto. Siempre ha sido muy exigente y cuando éramos pequeños estábamos tan unidos y ver como con la adolescencia dejé de importarle- las lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas- no sé que hice mal para... para joderlo todo.
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CONTRA LAS CUERDAS
FanfictionJuanjo y Martin cruzan caminos en el último curso en el Conservatorio, compartiendo agrupación de cámara. Pronto empiezan las discusiones entre ambos ¿Serán capaces de dejar atrás su ego y trabajar en equipo dejando a un lado sus diferencias?
