Capitulo 52

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El entrenamiento había comenzado de madrugada, aunque Emma no estaba acostumbrada al entrenamiento a primera hora en la mañana no se quejó en ningún momento y se obligó a dar lo mejor de sí misma desde el primer minuto. No le interesaba demostrarle nada a nadie, si iba a entrenar y a dar lo mejor de sí misma, era solo por y para ella.

No había revisado su celular, no sabia si tenia llamadas ni mensajes, y la verdad es que en ese momento no parecía ser muy importante saber si alguien la había contactado.

La chica pasó una de las mangas de su Gi por su frente para eliminar el sudor que se encontraba en esa zona. Su cabello estaba recogido en una coleta baja, llevaba una especie de zapatillas negras y el Gi blanco se acomodaba perfectamente a su cuerpo permitiéndole tener un cómodo entrenamiento.

No habia tenido ninguna gran interacción con casi ninguno de sus nuevos compañeros hasta ese momento, solo Yoon era la excepción. Por órdenes de la sensei Kim, Yoon se encargaría de enseñarle los entrenamientos básicos para que aprendiera con facilidad los movimientos con más dificultad.

Al parecer de la rubia, Yoon era un chico bastante simpático. No habían hablado mucho relacionado con cosas fuera del karate pero de igual manera la había hecho sentir bastante cómoda.

Cuando la chica por fin había logrado terminar el dia de entrenamiento, no dudó en apartarse de todo el grupo para obtener un momento a solas. Yoon le había comentado de un pequeño arroyo que se encontraba en medio del bosque que estaba cerca del lugar en el que habían estado entrenado.

La chica se acercó a la orilla del pequeño arroyo y se inclinó para poder tocar el agua, la yema de sus dedos se enfriaron de inmediato al entrar en contacto con el agua. Disfrutando del silencio y de la tranquilidad de aquel lugar comenzó a realizar una especie de kata que había estado practicando hace un tiempo.

Sus movimientos eran delicados sin perder la firmeza, aquella kata era principalmente eran para mantener el equilibro de su cuerpo. Estaba arriba de una piedra mientras practicaba la kata, decidió practicar una de las patadas que más utilizaba, la patada de dos piernas. Ella se inclinó posicionando ambas manos sobre la piedra dándose impulso para levantar ambas piernas, para luego retirar su mano izquierda y dejar todo su peso en la mano derecha. 

Se mantuvo en aquella posición, aguantando todo su peso en su mano derecha. La tranquilidad, el silencio y la suave brisa la envolvían, haciendo que ese momento fuera relajante para ella.

Aunque toda aquella tranquilidad se esfumo cuando escucho como pateaban una piedra. Abrió los ojos sin abandonar la posición en la que se encontraba.

—¿Esa es tu forma de entrenamiento?—Pregunto el chico con el ceño fruncido.—Es una ridicules.

Emma se contuvo de rodar los ojos y simplemente ignoró su comentario, abandonando la posición en la que se encontraba y de un salto abandonó la gran piedra en la que se encontraba.

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