Casa de Edregan, Vaargler. 15 de octubre de 879 d.d
Se encontró con Edregan a pocos metros de la casa de este. El hombre llevaba los ojos enrojecidos, acompañados de varias manchas de sangre en su rostro y cabellos, pero lo que resulto más extraño fue que llevaba la espada de Gazva en una de sus manos, sujetándola con tal firmeza que las venas de su brazo parecían estar a punto de explotar. En un principio no pudo darse cuenta de lo que ocurría, pero tras pensarlo un par de segundo logro comprender lo que estaba por suceder, Edregan cometería una locura sin importarle las consecuencias.
-¡No lo hagas! –Dijo cuando estuvo frente a él.- Tienes que pensar en tu hija, si te llegara a pasar algo se quedaría totalmente sola.
-No me sucederá nada, el espíritu de mi esposa estará junto a mí para protegerme. –Contesto el, casi indiferente.
-¿Es que no vez que esto es una locura?
-Lo único que hay en mis ojos es la venganza, y eso no desaparecerá de mi vista hasta que los asesinos de Olyra se encuentren muertos.
-Lyra necesita que estés con ella.
-Por favor reemplázame por un par de días, cuida de ella como si de otro hijo se tratase.
No hubo más palabras por parte de Edregan, el hombre se hizo a un lado para esquivarla y continúo con su camino en dirección al bosque. Alina se quedó allí mirándole por un par de segundos, al final supo que no existía forma de cambiar la idea de venganza, ya estaba impresa en su cerebro, por lo cual no le quedó otro remedio que iniciar la tarea que se había propuesto: preparar el cadáver para los funerales.
Entrar en la casa le causo un malestar en el estómago, debería presenciar el cuerpo de su amiga por segunda vez. Lavarle la cara y las manos ya había sido de por si horribles, pero cambiar las ropas y coser las heridas era otra cosa muy distinta. No le gustaba la idea de hacer tales cosas, pero tampoco podía permitirse que otras personas lo hicieran, así que se dejaría la noche para tomar el valor de llevar a cabo tal horrible tarea. Olyra era su única gran amiga, y aun después de muerta lo seguiría siendo, después de todo ella le había enseñado lo que era la vida cuando ya había perdido la fe, de no ser por ella no estaría casada con el mejor hombre del mundo, y tampoco hubiera concebido un hijo como el que tenía.
Recordar todo eso causo que las lágrimas comenzaran a correr por su mejillas, jamás volvería a encontrar a una persona tan especial como ella, ni aunque viviera por cien años.
-Si tan solo el tiempo pudiera ser retrocedido.
No se había dado cuenta de que Gazva estaba junto a ella, su marido la miraba con detención, con el rostro cambiado, era la primera vez que le veía tan triste y decaído. Solo en ese momento pudo recordar que Gazva y Olyra habían sido amigos desde la infancia, ella siempre le contaba las travesuras y aventuras que vivieron juntos durante la niñez, hasta aquel momento solo pensaba en lo que sentía ella, pero de seguro para él también fue un golpe demasiado fuerte como para mantenerse en pie por sí solo.
-Gazva... -Dijo ella con la voz entrecortada.
El no dijo nada, solo pudo abrazarla con todas sus fuerzas mientras lloraba en silencio, Alina se encontró en igualdad de situaciones, si existía algún momento para desahogarse y liberar su tristeza era aquel.
Casa de Gazva. 15 de octubre de 879 d.d
Lyra estaba sentada con impaciencia junto a Dorfal, su único y mejor amigo. El niño, dos años mayor que ella, estaba algo nervioso ante el silencio que reinaba en la habitación, ella no había pronunciado palabra desde que había llegado a casa y se mantenía con un constante gesto de enojo en el rostro. No podía entender lo que estaba pasando, pero sabía que algo grande estaba ocurriendo, porque ninguno de los padres de su amiga se habían hecho presente y los de él habían desaparecido hace un buen rato, desde el fondo de su alma rogaba a los dioses que solo fueran imaginaciones suyas.
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Padres e hijos
ActionPadres hijos nos cuenta dos historias distintas pero a la vez muy relacionadas entre si. Teniendo como protagonistas a dos hombres de la misma aldea que son buenos amigos pero que se irán separando y volviendo a unir a medida que transcurre la hist...
