Casa de Raven, Vaargler. 14 de enero del 880 d.d
Gazva se encontraba ya demasiado ebrio, lo suficiente como para que Raven se levantara y retirara las tres jarras.
‒ Creo que ya hemos bebido demasiado. ‒Comento mientras vaciaba la suya de un solo trago. El joven apenas se encontraba tocado por los efectos del alcohol, había prometió a su novia no beber demasiado y no pensaba defraudarla.
‒ Yo me encuentro completamente bien. ‒Argumento el moreno mientras observaba como su amigo alejaba la cerveza.
‒ Apenas puedes hablar. ‒Le respondió Raven, divertido ante la voz de su compañero.
Gazva se cruzó de brazos resignado, no le quedaba más opción que afrontar la realidad y continuar la velada sin una gota de cerveza sobre su paladar. Sus ojos comenzaron a cerrarse lentamente en medio de incesantes parpadeos, los segundos pasaban eternos, su visión de los objetos se volvía cada vez más borrosa y oscura. De pronto y sin darse cuenta, se encontró a si mismo sumergido por completo en el onírico mundo de los sueños.
Un poderoso ronquido emergió de la garganta del hombre, produciendo que el resto de presentes estallara en risas ante la rápida caída de este.
‒ Como un bebe. ‒Comento Edregan aun entre risas.
‒ ¿Crees que pueda llegar a su casa en estas condiciones? ‒Pregunto Raven mientras se acercaba a ambos.
‒ Así como yo lo veo, imposible. ‒Respondió, frotándose la barbilla mientras intentaba pensar en una solución.‒ Creo que lo mejor sería que le permitieses quedarse aquí, si es que no te molesta.
‒ Por supuesto que no. ‒Respondió de inmediato.‒ Pero tendrás que ayudarme a subirlo por las escaleras.
‒ Claro
Raven miro al hombre un par de segundos.
‒ Hagámoslo de inmediato, o cuando despierte lo hará con un gran dolor de espalda. ‒Argumento el joven.
Raven tomo un brazo del hombre y se lo colgó de los hombros. Edregan, por su parte, le imitaba desde el lado contrario. A una señal del militar ambos se levantaron, soportando el musculoso cuerpo de Gazva, era mucho más pesado de lo que ambos se imaginaban. El hijo de Barguer poseía un cuerpo fuerte, entrenado arduamente con las levas primero y luego en su estancia con la Guardia Real, aun así tuvo que llevar a cabo un gran esfuerzo para llegar al pie de las escaleras, donde se detuvieron para tomarse un respiro.
Ambos se encontraban cansados, y todo ese alcohol acumulado dentro de sus cuerpos no hacía más que empeorar las cosas.
‒ Tenemos un problema. ‒Comento Edregan sin dejar de mirar las escaleras.
‒ ¿Qué ocurre? ‒Pregunto el otro, concentrado en su respiración.
‒ El espacio de las escaleras es demasiado estrecho, no hay manera de que los tres podamos pasar por ahí.
‒ ¿Y si lo hacemos de lado?
Edregan pensó un par de segundos en las posibilidades, la rapidez de su mente le hiso darse cuenta de que tampoco se encontraba tan borracho.
‒ Solo si quieres caerte. ‒Respondió tras unos segundos.
‒ Tengo una idea. ‒Respondió el joven, quien tampoco había perdido el tiempo. Edregan lo miro, esperando a que continuase.‒ Recostémosle, le subiremos de otra manera.
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Padres e hijos
ActionPadres hijos nos cuenta dos historias distintas pero a la vez muy relacionadas entre si. Teniendo como protagonistas a dos hombres de la misma aldea que son buenos amigos pero que se irán separando y volviendo a unir a medida que transcurre la hist...
