Capitulo 22: Raven y Alexandra

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Jardines, Ciudad Capital. 20 de noviembre del 879 d.d

Era la primera que Raven caminaba por los jardines, lo único que conocía de ellos hasta ese momento era lo recorrido por el camino principal para llegar a palacio en aquel agitado día tras la muerte de Olyra. Y aunque durante su primera visita le fascino lo basto de estos y su hermosa naturaleza nunca se imaginó que en su interior se encontraría con maravillas tales como en aquellos momentos le enseñara Alexandra. Por aquellos momentos se encontraban caminando junto a un riachuelo de tonos verdes gracias a las algas que se encontraban adheridas a las rocas, a él le encantaba como todo en aquel lugar llevaba tonalidades similares a los ojos de Alexandra, las aguas al romper con las rocas y bordes formaban una melodía relajante que parecía no ser interrumpida por nada ajeno a la naturaleza. Frente a ellos, por el otro lado del riachuelo, se encontraban las ruinas de lo que antes fuera uno de aquellos imponentes fuertes que siglos atrás protegieran palacio en tiempos de guerra, ahora la edificación se mostraba frente a ellos aun con aires de grandeza, demostrando que jamás se dejaría vencer en su guerra personal en contra de los embistes de la naturaleza, y es que luego de cientos de años en abandono aún continuaba de pie, solo una parte de sus muros se habían derrumbado y aun manteniendo tres de sus cuatro torres. Raven pensó que aquel lugar podía ser nuevamente utilizado, solo se requerían las remodelaciones necesarias y algo de tiempo para poner todo en orden.

Alexandra se detuvo en el momento en que pasaban justo bajo la sombra de una de las altas torres.

-Deberíamos descansar un poco, hemos caminado bastante. -Dijo ella con su radiante sonrisa.

-Es buena idea.

Contesto mientras se acercaba a la orilla del riachuelo. Sin darse cuenta la joven se sentó junto a él sin sus zapatos y subiéndose en parte su vestido, acto seguido sumergió sus delicados pies en las frías aguas, un ligero estremecimiento la recorrió en el momento en que su piel toco la superficie.

-Conoces bastante de los jardines, me has llevado de un lugar a otro como si de tu propio hogar se tratara.

Se sentó junto a ella mientras contemplaban el movimiento de las aguas.

-Antes vivíamos muy cerca del inicio de los jardines. Cuando era pequeña me internaba en este lugar para descubrir, un sitio tan basto era un reino entero para una niña como la que antes fui.

-Han de haber sido grandes aventuras.

-Ni te imaginas lo grandes que eran, pasaba horas enteras aquí. -Rio con algo de nostalgia.- Al final del día mi madre siempre me regañaba al verme llegar toda sucia y magullada.

Raven se deshizo de sus botas militares y de la espada, dejando ambas bien ordenadas a poca distancia de la joven. Se arremango los pantalones y se lanzó al agua, llevaba mucho tiempo tentándose por refrescar sus pies luego de mucho rato caminando. En ningún momento se imaginó que la profundidad seria tanta como resulto serlo, y es que a fin de cuentas termino sumergido hasta poco más arriba de la cintura.

Ambos rieron unos momentos frente a lo divertido del momento.

-Dices que viviste en las cercanías del lugar. -Se acercó mirándola directamente a los ojos. -¿Qué ocurrió, donde vives ahora?

-Un devastador incendio. -Contesto a la vez que su sonrisa se le borraba del rostro.

-Lo siento, mi intención no era deprimirte.

Agacho la cabeza intentado buscar un nuevo tema de conversación.

-No es algo que me moleste, en algún momento tenías que saberlo de todas formas. -Busco las palabras.- Hace unos años mi hogar fue pasto de las llamas luego de que el incendio se iniciara en la casa conjunta, al final de todo el fuego arraso con siete viviendas hasta que pudo ser controlado. Pero la casa no fue nada comparada con la perdida de mi padre, el falleció mientras nos ayudaba a salir de entre las llamas que nos habían tomado desprevenidos mientras dormíamos.

Padres e hijosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora