Capítulo 12: Encuentros

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Camino a Vaargler. 18 de octubre de 879 d.d

Los hombres de la Tropa de Investigación de Crímenes Graves esperaban impacientes la vuelta del monarca y sus acompañantes. No entendían del todo lo que ocurriera hace cuestión de minutos, pero tampoco se habían atrevido a seguir al resto del grupo solo para descubrir la verdad, después de todo en algún minuto debían de volver junto a ellos, ese sería el momento adecuado para comprender los acontecimientos.

No paso mucho hasta que desde el espesor del bosque emergieron las figuras de tres hombres, el rey y su guardia, de los gemelos en cambio no parecía haber rastro. Al tener a Osmar a solo unos pasos lograron notar que las ropas del monarca se encontraban salpicadas con unas cuantas gotas de sangre aun algo fresca, se encontraban más que nada en los hombros y en los costados, por lo que la idea de que el soberano se encontrase herido fue descartada de inmediato.

-¿Y los otros dos? –Pregunto uno de ellos.

-Ten más respeto al hablar con el rey. –Dijo el que estaba al mando mientras le daba un ligero golpe en el brazo. Aunque a decir verdad él también estaba deseoso de conocer la verdad detrás de lo acontecido.

-No hay problema. –Contesto Osmar con una sonrisa.- Pero debéis prometer que no diréis nada de lo que os voy a contar. –Miro de reojo a ambos.

-¿Mi rey está seguro de esto? Se trata de secretos de estado. –Dijo de pronto uno de los guardias.

-¿Cuál es el destino de un rey que no confía en sus propios súbditos? –Contesto el Van Ritz de inmediato.

-Nuestras bocas están cerradas. No traicionaríamos la confianza del monarca. –Dijo el tropero.

-Aquellos dos hombres que hasta ahora nos acompañaban eran asesinos enviados por mi hermano. Desde hace años que ambos llevábamos conflictos por la posesión de la corona, y con la elección de mi sobrino Owen como heredero estos empeoraron aún más. Asthor ha sabido elegir este momento para enviarme a matar, pues en este lugar somos presas fáciles de los bandidos que plagan por los bosques, pero ya conocía de antemano lo que aquí ocurriría. Yo y mis guardias planificamos una forma de encargarnos de los asesinos.

-¿Owen Van Ritz será el heredero? –Pregunto uno de ellos, parecía estar más sorprendido por aquello que por los sicarios.

-Olvide por completo que la noticia aún no se hacía pública. –Dijo Osmar rascándose la barbilla.- Pero ya que lo he dicho es mejor aclararlo. Mi esposa ha fallecido hace un par de años sin herederos debido a mi esterilidad, por lo tanto debía de elegir a alguien que me sucediera en el puesto. Mi hermana mayor es ya demasiado anciana y las leyes dictan que solo los hombres gobernaran. Asthor es increíblemente inteligente, pero su corazón está lleno de oscuridad, el reino no puede quedar a manos de un hombre malvado. Y por último esta Owen, el hijo de mi fallecido hermano menor, el chico es noble, justo y también muy inteligente, por lo cual él es el más apto para sustituirme cuando yo deje de gobernar. –Miro al suelo algo apenado.- A estas alturas Asthor ya debe estar muerto, cuando vuelva a palacio deberé hacer oficial el asunto de sucesión.

-¿Muerto? –Preguntaron ambos a la vez.

-Parecéis niños con tantas preguntas. –Contesto en medio de carcajadas.- Pero tenéis derecho de querer saber, por lo cual se los diré: Asthor no podía salir impune después de intentar acabar con mi vida, por lo cual yo también he enviado un asesino a por la suya. A estas horas mi hombre ya habrá cumplido su misión.

-Creo que ha revelado demasiado mi señor. –Dijo un soldado.

-No te preocupes. Al conocer tanto ya no pueden pertenecer al T.I.C.G. A partir de ahora formaran parte de mi guardia personal y solo me obedecerán a mí. –Dijo mientras sonreía.

Padres e hijosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora