Capitulo 19: Terror en las calles

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Ciudad Capital. 18 de noviembre del 879 d.d

Le sorprendió encontrarse con la joven en un aquel lugar, y más aún que esto ocurriese durante su primer día residiendo en la capital, se había decidido a buscarla desde un principio pero no esperaba que consiguiera su cometido sin siquiera el más mínimo esfuerzo. Se puso en pie para saludarla pero algo le detuvo a mitad de camino, se quedó inmóvil algo sonrojado debido a la vergüenza, después de todo solo se habían visto una sola vez hacía ya un tiempo y era más que probable que ella se hubiera olvidado de el a aquellas alturas. Estaba a punto de volver a sentarse cuando aquellos profundos ojos verdes se posaron sobre el con un gesto de asombro, Alexandra se le quedo mirando un par de segundos antes de reconocerlo por completo.

-¿Raven?

Pregunto ella mientras le observaba, comenzó a acercase a él una vez comprobó que su cabeza no la estaba engañando. El comenzó a acercarse para saludarla y una vez estuvieron frente a frente la joven se lanzó a sus brazos estrechándolo con mucho afecto. Un saludo infantil al cual el no pudo negarse, enlazo sus extremidades a la espalda de ella con suma delicadeza mientras sonreía tímidamente, quizás ese abrazo no significara nada para ella, pero para él era algo muy importante, puesto que le demostraba que ya existía un vínculo entre ambos, algo que le alegraba en demasía.

-Después de aquel día no supe nada más de ti. –Dijo ella separándose de él.

-Luego de terminar mis tareas en la ciudad tuve que volver de inmediato a mi aldea, lo siento si no te busque para despedirme, después de todo fuiste muy buena conmigo. –Bajo con algo de remordimiento.- Además, supe que fuiste azotada por mi culpa, no fui capaz de buscarte después de enterarme de algo como eso. Me siento culpable de lo que te sucedió, de no ser por mí no estarías marcada.

-Eso es algo que ya no importa. –Le dijo con una sonrisa.- Ven, sentémonos a charlar sobre lo pasado en este tiempo sin vernos. –Le dijo mientras tiraba de una de sus mangas en dirección a una mesa vacía, le hizo una seña con la mano para que sentara y una vez lo hizo ella siguió su ejemplo. Una vez cómodos lo miro directamente a los ojos.- ¿Y bien? Quiero saber a qué has venido esta vez.

-A enrolarme en el ejército, específicamente a la Guardia Real. –Contesto el de manera orgullosa, pertenecer a aquella facción del ejercito era una privilegio que muy pocos disfrutaban y el planeaba utilizarlo como una manera de sorprenderla.

La mirada de Alexandra se entristeció.

-¿Estás seguro de eso? –Pregunto, su tono de voz había cambiado.

-Por supuesto, ¿Por qué preguntas?

-La Guardia Real yo no es la fuerza militar que fue en el pasado, ahora se encuentra infestada por personas que solo gustan de abusar de su posición y aprovecharse de los ciudadanos comunes como yo o mi hermano.

-¿Tu hermano?

-Sí, tengo uno, se llama Yazir. –Le dijo con gesto triste, como si hablar de él le provocara un profundo dolor.- Hace no muchos días unos miembros de la Guardia Real lo atacaron brutalmente solo porque no les gusto la cerveza que les había servido. ¿Puedes creerlo? –Un par de lágrimas corrieron por sus mejillas.- Lo siento, sé que tú no eres como ellos.

-No te preocupes, te entiendo. –Guardo silencio un par de segundos pensando sus palabras, no estaba seguro de decirlo pero decidió hacerlo al fin y al cabo.- ¿Ese tipo Guildor no era de la Guardia?

-Tienes razón, y ha sido el mismo quien casi a matado a mi hermano, de no ser por Héraut mi único familiar en esta vida no hubiera sobrevivido.

Padres e hijosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora