Capitulo 34: La tumba del padre

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Cementerio, Vaargler. 15 de enero del 880 d.d


Barguer, hijo de Hauser Scorhing.

Padre de Raven Scorhing.

Esposo de Lisandre y Ghuilean.

Capitán N°46 de la Leva de Vaargler.

15 de agosto de 839 d.d al 16 de noviembre de 879 d.d


La tumba de su padre se mostraba ante sus ojos como un humilde monolito con medio metro de alto, lo suficientemente ancho para que las palabras del epitafio fuesen grabadas sin falta de espacio. Tallada en piedra blanca la lápida comenzaba a oscurecerse producto de la suciedad que predominaba en aquel lugar, delgadas películas de musgo se dejaban ver por uno que otro lado, creciendo junto o por sobre los manchones grises que dejaba el paso del polvo y la tierra.

Raven miraba la tumba con dolor, acongojado al darse cuenta de que dentro de un día su padre cumpliría tres meses muerto. No podía creer lo rápido que pasaba el tiempo, recordaba con total claridad los acontecimientos previos y siguientes a aquella mortal noche en que tantos hombres perdieron la vida. La brutal e inesperada muerte de Olyra a manos de simples ladrones, su apresurado viaje a la capital para entregar una urgente carta de su padre y para notificar el asesinato a las Tropas de Investigación, conocer al rey Osmar, a la hermosa Alexandra y al desagradable Guildor en los portones exteriores del palacio. Su entrenamiento a manos de Maerion y la posterior batalla contra los bandidos que tendría la muerte de su padre como consecuencia. El día de la partida a la capital, la noche en que los rebeldes se dieron a conocer tomando por asalto los suministros de un almacén perteneciente a la Guardia Ciudadana. Su ingreso a la Guardia Real con ayuda de Maerion y el posterior nacimiento de su romance con Alexandra. Como las cosas comenzaban a mejorar a medida que pasaba el tiempo con su nueva familia hasta aquel día en que los Citoyen destruyeron Proclamation, la desesperada búsqueda para encontrar a Yazir. Los acontecimientos del día anterior.

No lo pudo aguantar más, las emociones pugnaban por abandonar su cuerpo. Raven cayó de rodillas con las lágrimas aflorando de sus enrojecidos ojos, un ligero sollozo emergía desde su garganta.

Alexandra se arrodillo a sus espaldas. Le abrazo con todas sus fuerzas desde atrás, aferrándose con fuerza a su pecho mientras le transmitía el calor de su cuerpo en un intento por consolarlo. No tenía palabras que pudieran ayudarle, nunca podía tenerlas cuando el momento de usarlas llegaba; siempre se quedaba corta de pensamientos en momentos como estos, al momento de responder bromas era muy rápida e ingeniosa, pero no sabía tratar las heridas del corazón, aquel no era su fuerte.

‒ Lamentablemente no conocí a tu padre, aun así estoy segura de que a él no le gustaría verte en este estado. ‒Le dijo a los pocos minutos, luego de tanto pensar.‒ A mí tampoco. ‒Añadió.

‒ Es difícil no hacerlo. ‒Le respondió entre sollozos, su voz se cortaba de forma continua.‒ Han pasado tres meses y aun no soy capaz de olvidar el dolor de su partida.

‒ Nunca podrás olvidarlo, la muerte de tu padre pesara sobre tu espalda por el resto de tus días. ‒Alexandra se dio cuenta de lo duro de sus palabras, pero no encontraba otra forma de expresarlo.‒ Lo que quiero decir es que no es algo que se pueda dejar atrás tan fácilmente. No olvidaras, lo superaras. Pero lo más importante: no lo harás solo, yo siempre estaré a tu lado.

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