Posada, Ciudad Capital. 15 de noviembre del 879 d.d
Llevaban ya un buen par de minutos golpeando al joven cuando decidieron al fin detenerse, el muchacho se encontraba inmóvil tendido en posición fetal, con varias manchas de sangre salpicadas por todos lados, encontrándose la mayoría de estas en el calzado y la vestimenta inferior de los tiranos que se creían los reyes del mundo al pertenecer a un división militar de elite. A los alrededores los clientes de la posada solo podían mirar la escena con gestos de impotencia, de intervenir en la violenta acción ellos mismos también corrían el peligro de salir perjudicados, ninguno poseía deseos lo suficientemente altruistas como para ayudar al chico. La dueña de la posada aún se encontraba en el suelo, llorando de impotencia y sobándose la zona en donde golpeara la brutal patada.
-Esto es lo que pasa al desafiar a la elite militar. –Dijo Guildor mientras sujetaba al joven de las ropas para levantarlo, el pobre inconsciente ni siquiera reacciono ante el movimiento. Los acompañantes del rubio sonreían con satisfacción.- Jamás en tu vida desearas volver a faltarme el respeto.
Guildor alzo su puño por detrás de la espalda para tomar vuelo y propinar un poderoso golpe final, pero al momento de comenzar el último movimiento una fuerte garra se aferró a su brazo, impidiendo que llevara a cabo su cobarde acción. Al mirar hacia atrás fijo sus ojos en un rostro marcado por cicatrices de espada que le miraba con unos ojos asesinos, el poseedor de tales facciones le sujetaba con fuerza, provocándole un dolor aprisionador en la extremidad.
-¿Cómo te atreves? –Bramo el soldado.
La única respuesta que consiguió recibir fue un doloroso golpe de puño justo en la nariz, al instante la sangre comenzó a emerger avanzando a través de un grueso hilo de sangre que se detenía en sus labios para luego bifurcarse en varios más. El impacto fue tal que soltó al joven que hasta hace poco sostenía y se llevó ambas manos a la zona golpeada.
-¿Acaso sabes quién soy? –Pregunto enfurecido, los otros cuatro acompañantes miraban en silencio.
-Un bastardo cobarde que se aprovecha de los demás debido a su especial posición en las fuerzas militares. En otras palabras: una escoria de la sociedad. –Respondió el valiente hombre, poseedor de una voz profunda y cautivadora.
De inmediato la gente empezó a animarlo. Otros clientes se pusieron de pie y se abalanzaron en contra del resto que acompañaban al rubio, propinándole un torbellino de puñetazos y patadas que los obligaban a retirarse con cada segundo que pasaba, arrinconándoles en contra de una de las paredes del local, lugar desde solo podían intentar defenderse mientras se cubrían las zonas en donde los golpes pudieran causar mayor dolor. Guildor en cambio aún se encontraba en frente del hombro que había actuado, aun cubriéndose la nariz.
-Pagaras peor que este chiquillo. –Dijo llevando una mano al pomo de su espada.
-Quiero ver como lo intentas. –Contesto el otro tomando una posición de lucha cuerpo a cuerpo.
Sin pensarlo dos veces el joven militante se lanzó espada en mano contra aquel hombre que le humillara deteniendo su puño para luego golpearlo, le haría pagar muy caro, otra vida que tomaría con su amada espada. Pero el otro era demasiado hábil, esquivaba con velocidad cada estocada y corte, burlándose de el con cada evasión, dedicándole una sonrisa cada vez que eludía sus infructuosos ataques. Pasaban los segundos y los minutos, a sus espaldas los otros cuatro recibían una buena zurra por parte de los clientes, el en cambio no lograba dar en el blanco, cada vez eran aún más humillados por un simple grupo de ciudadanos que ni siquiera poseían instrucción militar. Lanzo un golpe descendente pero el otro esquivo volteando y posicionándose a sus espaldas, rodeándole el cuello con aquellos musculosos brazos que tiempo atrás detuviesen su golpe final, se encontraba totalmente inmovilizado y sin opciones para contrarrestar la ofensiva de su rival.
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Padres e hijos
ActionPadres hijos nos cuenta dos historias distintas pero a la vez muy relacionadas entre si. Teniendo como protagonistas a dos hombres de la misma aldea que son buenos amigos pero que se irán separando y volviendo a unir a medida que transcurre la hist...
