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Una mini aclaración. 
Este capítulo ya lo tenía escrito, estoy perdida con la historia, no la releí, me voy a guiar para el resto por mis notas creo... bueno veremos.
Volví?? Ojalá
.

La imagen de arriba es con chat gpt, es solo con fines de diversión e inspiración. 

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Miréa Gavrel con pánico antes de correr a tomar mis jeans paraponérmelos a toda prisa.

Noteníamos escapatoria.

—¿Porqué no abre? —dijo la voz de una mujer afuera.

—Laprofesora de ciencias sociales —susurró Gavrel en mi oído.

Nola conocía, daba clase en cursos menores y había entrado hacía dosaños, o eso creía recordar. Sonó el timbre, complicando más lasituación. Por algún motivo todo me pareció tan absurdo y surrealque solté una risita, lo que logró que Gavrel relajara un poco lapostura.

—Muchachos,¿pueden ir a buscar la llave al despacho del director? Al parecer elúltimo trancó la puerta —dijo ella.

Unaidea se me ocurrió, era arriesgada y podía salir mal, pero si eldirector nos descubría en semejante situación...

—Espera,se me ocurrió algo —le expliqué.

Élnegó con la cabeza pero ella siguió insistiendo con la puerta, porlo que terminó cediendo. Fui a buscar mis cosas a la mesa donde lasdejó.

Tomémi teléfono y le escribí un mensaje urgente a Sabrina, otro aDioniosio e incluso uno a Paty, quien llegara primero nos salvaría.

Ahorarezar porque los chicos vinieran solo con la llave. La silla resistíalos empujones de la profesora, pero si cedía y la puerta se abríaun poco sabría que estaba trancada por dentro.

Eltiempo fue eterno mientras esperaba escuchar otra cosa que no fuera ala profesora fuera.

Gavrelmantenía un brazo sobre mis hombros y me daba besos relajantes en lacien. Quien peor se llevaría la situación era él.

Oía Dionisio al otro lado de la puerta.

—Profesora,que alegría verla —dijo.

—¿Ytú quién eres? —dijoella.

—Oh,yo no fui su alumno, pero estoy terminando el ciclo y los chicos desegundo grado me hablaron tan bien de usted que quise encontrarla—explicó él.

Eramuy malo para inventar mentiras.

—¿Ustedes la profesora Monserrat? —dijola voz de Paty. Ella si era buena para las mentiras.

—Sí.

—Minombre es Paty y soy la encargada de llevarla a un lugar en estemomento —dijo mi amiga con soltura.

—¿Soncompañeros?

—Sí—dijo Dionisio.

—¿Quétraman? ¿Pueden ver que le pasa a esta puerta? No parece que estetrancada con llave —preguntóla profesora.

—Profesora,deje eso, queremos que nos acompañe a un lugar, un par de susalumnos nos lo encargaron —dijo Paty.

Gavrely yo nos miramos, rogando que funcionara.

—¿Alumnos?

—Sí,se supone que no debemos decir nada, pero parece que prepararon algopara usted —improvisó Dionisio.

Bien,bien.

—¿Unasorpresa?

—Exacto—agregó Paty.

Deuda de sangreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora