No sé que anda pasando que los capítulos quedan con algunas palabras pegadas. Re raro todo.
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Haberterminado los exámenes finales con solo tres materias pendientespara el verano me parecía mi mayor logro en la historia. Por eso,arreglarme para la graduación con Paty y Sabrina me pareció másque satisfactorio.
Sabrinaestaba animada, de alguna forma había logrado mantener la composturaen la situación y esto había logrado que Lukyan se alejaradefinitivamente de Alexei. Estaba solo, toda su familia le habíadado la espalda.
Unaparte de mi pensaba que ese pudo ser el propósito de Hannah alincendiar la tienda: dejar a Alexei solo para que solo la tuviera aella.
Lobueno de prepararnos con Paty era que no hablamos de mafias nidesastres, éramos solo viejas compañeras de clase que recordabananécdotas. Ahora era el turno de cuando se había propagado el rumorde mi predilección por los gemidos en inglés.
—Siles soy sincera no sé ni lo que digo cuando estoy en esa situación:hablo igual en inglés, francés o idioma dothraki.
—Same,amiga —dijo Paty riéndose.
—Yono hablo, si hablo me distraigo —confesó Sabrina—. Tampoco megusta que me hablen, les pondría una mordaza.
Patyy yo no pudimos evitar soltar una carcajada.
—Estoysegura que hay una practica sexual que lo explica —dijo.
—Sí,una práctica sexual y una canción de Taylor Swift deben explicarloa la perfección.
—Nose burlen, necesito concentrarme cuando estoy por llegar —siguiómuy digna.
—Burlasjamás, solo bromas. A mi algo extraño que me gusta es que memandoneen —dijo Paty, seguramente para mostrar solidaridad.
—Esono es fetiche sexual, es por trauma —agregué.
—Ah,la experta ha hablado —dijeron medio a coro.
Reímosy tomamos unas cervezas antes de salir a esperar el taxi.
Lastres ataviadas con bellos vestidos, íbamos solteras ya que quienesqueríamos que nos acompañasen no podían.
—Bueno,chicas, me alegra terminar el ciclo de secundaria con ustedes —dijoPaty.
—Nilo digas, hace unos meses me caías mal —dijo Sabrina y asentíriendo. Tal vez la cerveza me había hecho algo de efecto.
—Ustedesaún me caen mal —dijo y nos rodeó con cada brazo.
Albajar del coche nos costó reconocer nuestro colegio. No solíamosvenir en la noche, y el equipo de decoración había hecho un trabajoexcelente. En la entrada ya se veían luces de color cálido quecolgaban en pequeñas bolas, en los árboles, habían delicadas cintascolor dorado y había un gran cartel que decía "Generación 2019". Sonreí mientras caminábamos, feliz de haber sobrevivido para veresto.
Lamúsica venía desde el gimnasio en el primer piso.
Todala secundaria estaba allí, pero nosotros éramos los agasajados.Había un escenario al que subiríamos a tomarnos una foto con losdiplomas y la música y comida la habíamos elegido nosotros. Miscompañeros en realidad, no podía decir que haya sido unaparticipante muy activa en la fiesta.
Llegábamosun poco tarde, por lo que el gimnasio estaba abarrotado de gente,pronto nos llamarían para entregarnos los diplomas. Estiré elcuello agradeciendo los tacones, mientras buscaba a Gavrel entre losestudiantes.
—Yanos quiere abandonar, Paty, ¿te das cuentas? —dijo Sabrina a milado.
—Nuestracompañía no es lo que quiere, me siento ofendida —la secundó.
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Deuda de sangre
RomanceLuego de la muerte de su padre, Dannika Murath, de dieciocho años, pasó a ser la tutora de su hermana y la heredera de una deuda con la mafia austríaca de la ciudad: los Bunner. Cuando le dieron a elegir entre la muerte o ser la mensajera de la fami...
