Camine a paso lento como un muerto viviente arrastrando mis pies sobre el pavimento. La mañana del sábado, fría, llena de nubes grises que se acomodaban perfectamente en paralelo a lo que estaba sintiendo. Mis lagrimas caían levemente por mis mejillas, mis ojos se nublaban y paraba por segundos para limpiarlos.
-Kendall -Me detuve -¿Dónde vas? -No lo sabía, Renata se colocó frente a mí, aunque mi vista no se había despegado del pavimento -¿Hey? -Levanto mi rostro con sus manos. Me percate de su ropa deportiva.
-No... no... no lo se -Tartamude en un susurro casi inaudible. Sus brazos me envolvieron, ahí en medio de la calle, rompí en llanto, esta vez mezclada de tristeza y rabia, me odiaba, odiaba mi vida y quería odiarla, quería odiar a Verónica, en medio de toda esta mierda, la extrañaba. Sentí que mi vida podría tener un tipo de sentido si no me hubiera abandonado, pero eso ya no importaba -Me.. me hecho -Murmure entre hipidos -Mi padre, me hecho de casa -Me abrazo con fuerza.
-Todo estará bien ¿Vale? -Negué, no, no lo estaría. Renata me convenció de ir a su casa. Quito la mochila de mis hombros y sujeto mi brazo. Durante el camino le comenté lo sucedido ayer, el cual ella ya lo sabía, el video de la pelea se había viralizado y por supuesto hasta el momento de mi arresto. Al entrar a su casa, nos encontramos con su madre.
-Hola mama, Kendall se quedará...
-¿Qué? -Se acercó de brazos cruzados -Tu eres esa chica, la que fue arrestada.
-Si mamá es ella -Resoplo con cansancio -Se quedará aquí -Repitió.
-No quiero problemas -Me señalo, solo asentí. Renata tomo mi muñeca llevándome hacia su habitación. Dejándome sentada sobre su cama, mi cuerpo no reaccionaba correctamente, me quede observando un punto fijo en su habitación. Le observe curarme las heridas de mis nudillos con cuidado, así como limpiaba mi labio y mi ceja cortada.
-¿Por qué lo haces? -Susurre observando la gasa en mis nudillos -Nadie me quiere en su vida -Susurre en voz baja. Sintiendo el nudo en mi garganta nuevamente.
-Eres mi mejor amiga y te quiero.
Me quede en silencio. No podía mirarla. El nudo en mi garganta es tan grande que mis palabras salían de forma atropellada. Renata siguió curándome con paciencia que no me había molestado en notar. Su mano tibia rodeo la mía cuando termino de venderme. Sin decir nada se quedó junto a mi sobre la cama.
Apoye la cabeza en su hombro, con la mirada fija en la pared. Mientras dejaba caer su cabeza sobre la mía.
-Gracias... -Susurre en voz baja –Por no dejarme sola... -Sus brazos me acercaron más a ella.
(...)
POV Verónica.
-Come -Mackenzie dejo un plato de fruta picada frente a mí, y negué -No solucionaras nada dejando de comer.... -Me regaño nuevamente, he perdido la cuenta de las veces que lo ha mencionado. Hice una leve mueca. Tomo asiento frente a mí, sobrecargando sus brazos sobre el mármol de la isla. A regañadientes tome el pequeño tenedor.
Ha pasado una semana desde que termine con ella. No quería decir su nombre, no quería pensar en ella. Pero me es imposible, no he dormido bien y mi estómago parece cerrarse a mis intentos de alimentarlo. El timbre resonó por todo el apartamento, Mackenzie dejo su taza con café de lado, para luego ir abrir la puerta.
Reconocí su voz al instante, segundos bastaron para que mis ojos se encontraran con ese ceño fruncido tan reconocido, dejo unas bolsas sobre la encimara. Para luego cruzarse de brazos.
-Hola –Murmure en voz baja.
-¿Hola?, ¿¡Es lo único que dirás!? –Espeto furiosa. Solté un suspiro jugando con mi tenedor.
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¿Odiarla o amarla?
Romance"Ya era un dolor de cabeza en la escuela y se convirtió en una montaña de emociones difíciles de controlar"
