Olvide como respirar. Le mire zambullirse hábilmente, no recuerdo que nadara asi de bien, lo último que recuerdo es que le asustaba ahogarse. Salió del agua manteniéndose a flote fácilmente, acomodo su cabello hacia atrás para luego retirar el exceso de agua de su rostro, me observo con ese aire de superioridad y control que finge tener sobre mí, aunque a estas alturas comenzaba a creer que lo tenía.
-¿Impresionada? –Respire tratando de concentrarme y borrar esa imagen mental de su trasero cayendo al agua –Nado mejor ahora –Tan modesta como siempre.
-Supongo –Logre responder apenas.
-¿Tienes alguna otra palabra que no sea "supongo"? -Su tono era relajado como si el agua tuviera un efecto positivo en ella o era producto del cigarro. Sus ojos curiosos estaban sobre mí, observando cada uno de mis movimientos.
-Supongo -Volví a responder. Giro sus ojos en un gesto de fastidio que conozco perfectamente. Algo que fue frecuente entre nosotras, irritarla fácilmente. Y siendo el primer gesto real en mostrarme.
-Aun tienes ese efecto en mi -Dijo en voz baja acercándose un poco, sin invadir mi espacio personal -Desquiciarme sin intención de hacerlo, y sé que te causo algo, aunque lo ocultes -La luz tenue de la estancia ayudaba a que sus ojos se mostraran más claros de lo normal, era extraño -Y no es odio ni resentimiento -Broma, amarga.
-No te odio -Respondí levemente haciendo contacto fijo con sus ojos -Cuando te veo solo recuerdo lo que hiciste.
-Lo se -Hizo una mueca, el agua a nuestro alrededor se mantenía tibia, aunque entre nosotras hubiera frio, al menos es lo que yo se sentía -Pero hay cosas que no pienso volver a repetir, y cosas que deseo si se repitan una y otra vez -Trague en seco, no supe que decir, sus ojos me estudiaban y yo quería huir. ¡Maldita seductora! Se acercó un poco demasiado, demasiado para lo que podía resistir.
-¿Por qué lo haces? -Pregunte en un susurro.
-¿Ponerte nerviosa? -Bufe, gire mis ojos, soltó una leve risa, que no sonó robótica ni fingida, por un momento me trasporte años atrás en lo que todo parecía estar bien entre nosotras -Kendall, nuestra historia fue más que discusiones y te lo puedo demostrar si me dejas -Su cuerpo a centímetros del mío, haciendo el agua hervir a mi lado, ¡Maldita!, ¡Kendall controla tus malditas hormonas! Su mano se acercó a mi rostro con cuidado, su tacto era frio, pero hacia arder mi piel. Sus ojos fijos en los míos creando una especie de conexión -Con un beso puedo hacer que lo recuerdes -Me tense por completo, ¡Mierda!
-¿Kendall? –Una voz familiar rompió el momento. Ella se alejo unos centímetros para poder ver a la dueña de esa voz.
-¿Adelyn? –Pregunte un poco sorprendida ¿Qué no estaba en Francia? -¿Qué haces aquí? –Pregunte sin poder ocultar mi sorpresa. Verónica observaba la escena atentamente con mucho interés.
-Lo mismo podría preguntarte, pero veo la respuesta –Su tono cambio, y lo conocía muy bien. ¿Quién se cree para sentir celos después de todo?
-La respuesta tiene nombre –Gire mi rostro de golpe, su mandíbula tensa, pero con esa mirada neutral que utilizaba en la oficina conteniendo demostrar sus emociones. Sus miradas desafiantes una con la otra. ¿Qué mierda estaba sucediendo? Verónica salió de la piscina, pero Adelyn no quito la mirada sobre mí. Imite su acción, tomo una de mis toallas para envolverse con ella.
-Creí que estabas en Francia –Comenté mientras me secaba. Ella se acercó unos pasos.
-Acabo de llegar, estaré un par de días –Asentí sin saber que decir y cómo reaccionar, Verónica se colocó la ropa.
-Nos vemos mañana, no llegues tarde ¿Vale? –Asentí, sin previo aviso llevo su mano a mi mejilla retirando unas gotas de agua que bajaban de mi cabello –Abra más oportunidades –Me lanzo una de sus miradas coquetas –Buenas noches, Keny –¿Qué?, sin más camino perdiéndose en el pasillo hacia adentro ¡[¿Que mierda acaba de ocurrir?!
ESTÁS LEYENDO
¿Odiarla o amarla?
Romance"Ya era un dolor de cabeza en la escuela y se convirtió en una montaña de emociones difíciles de controlar"
