Caminaba a paso lento en la orilla de la playa, sintiendo la brisa suave en mi cuerpo, trataba de evitar la conversación con Verónica sobre Alejandra y yo, realmente no quería tocar el tema, pero sabía muy bien que no me podría esconder para siempre, mientras ella estaba en su habitación buscando que ponerse para esta noche, Rosa había organizado que saliéramos a una de las fiestas que organizaban en la playa, y como siempre no me encantaba la idea de salir a ese tipo de lugares, pero a Verónica le pareció un buen plan. A pesar de estar lejos de mi familia no sentía su ausencia, ya me acostumbre a no sentirme parte de la familia en las navidades, o en las mayorías de las celebraciones o en todas, no tengo apoyo familiar como lo está teniendo mi hermana con mi familia, solo tengo a papá, me gusta hacerme la idea de que no necesitaba más, no necesitaba a mi madre, aun que en el fondo sabia que si, pero no quería aceptarlo.
-Ken -Me gire al escuchar la voz de Verónica tras de mí, sonreí, es mi imaginación o se me hace cada día más y más hermosa, llevaba puesto uno de esos vestidos de verano, para estar en época navideña se me hace un poco gracioso -Te estaba buscando -Rodeo mi cuerpo con sus brazos, solté un suspiro de satisfacción al oler su cabello y rodear su espalda con mis brazos -Ahora eres tu la pensativa -Sonreí de lado, viendo su mirada interrogante -¿En que pensabas?
-En lo mucho que te tardas -Giro sus ojos en un gesto de fastidio.
-Sé que no pensabas en eso -Me quede en silencio unos segundos, abrí mi boca pero no logre articular palabra.
-Chicas hay que irnos -Escuchamos el grito de Mackenzie.
-Esta conversación no ha terminado -Beso mi hombro al no alcanzar mi mejilla, sonreí por eso, dejo sus labios marcados en mi camisa, sujeto mi mano y me jalo de nuevo hacia dentro de la cabaña. Como quería que se le olvidara.
(...)
Nunca había asistido a una fiesta en la playa, esta es la segunda fiesta a la que asisto en mi vida, una fiesta de universitarios, la mayoría estaba bebiendo y ya no quería saber de alcohol después de las bochornosas fotos que Verónica me mostró de mi comportamiento ebria, la hermana de Verónica y su novia bailaban entre la multitud de personas, la música alta hacia vibrar la arena, me encontraba cerca de la barra realmente aburrida, Verónica tomo mi mano arrastrándome entre la multitud comenzando con bailarme sumamente pegado, el ritmo solo hacia que ella restregara su trasero en mi entrepierna, con mis manos sujetaban su cintura, giraba su rostro dejándome ver su sonrisa maliciosa, mientras a mí comenzaba afectarme su movimiento, mi respiración se hizo irregular y solo el observar su movimiento, me calentó. ¡Diablos! Verónica es jodidamente caliente, perdí la noción del tiempo, mi cerebro se desconectó de mi cuerpo, solo podía sentir el movimiento de su cuerpo al mío.
-Kendall, muévete -Sin notarlo me había quedado estática, sin saber que rayos hacer, sé hecho a reír -¿Que te pasa? -Sonrió de forma maliciosa -¿Te puse? -Abrí mis labios intentando negarlo pero no lograba articular palabra, ella rio, baje la mirada avergonzada, sujeto mi camisa acercando mi rostro al suyo hasta pegar mis labios a los suyos, entre el ruido de la música y las personas gritando, bebiendo y bailando, nos fundimos en un beso, un beso que termino por encenderme mucho más -Vamos -Sin dejarme reaccionar tomo mi mano y me arrastro lejos de ahí, ella me idiotizaba, caminamos lejos de ahí hasta que la música dejo de oirse, temia que me llevara a hacer lo que yo tanto necesitaba en mi entrepierna.
-¿Donde me llevas? -Giro sus ojos con diversión.
-Quiero estar a solas con mi novia -Era poco describir mi sonrisa como la más idiota de todas, solo el simple hecho de llamarme su novia, caminamos tomadas de la mano, por momentos me soltaba y se agachaba a recoger pequeños caracoles y me los iba dando para que se los llevara en mis bolsillos, llegamos a un lugar un poco aislado, donde se decidió que nos quedáramos -Creo que aquí si podremos hablar -Nos sentamos cerca de la orilla del mar, mientras seleccionaba los caracoles que pensaba quedarse, mientras yo solo me dedicaba a observarla, es hermosa a la luz de la luna, por más usada que este esa frase, en esta ocasión la aplicaba -Quiero que me digas la razón por la cual Alejandra te odia tanto -Pase de la tranquilidad al miedo al escuchar la seriedad con la que me estaba pidiendo una explicación. Suspire, me quede en silencio tratando de encontrar una mejor explicación.
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¿Odiarla o amarla?
Romance"Ya era un dolor de cabeza en la escuela y se convirtió en una montaña de emociones difíciles de controlar"
